sábado, 31 de julio de 2010

Nos solicitan la partitura del pasillo Invernal

Les pido a todas las personas que me han escrito que tengan algo de paciencia, pues he pasado un tanto ocupado; a partir de la próxima semana contestaré los diversos pedidos que han realizado. A los amigos de Colombia y Chile igualmente les solicito me esperen, pues estoy reuniendo la información y los documentos sobre César Guerrero y el pasillo El Aguacate y sobre Alberto Alvarado Valdivieso “El Diablo Ocioso”.

Un Saludo
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El apreciado amigo, flautista y compositor Luis Fernando Carrera nos pide le enviemos la partitura de Invernal.


Invernal: un pasillo soneto



El compositor Nicasio Safadi Reves

Pasillo compuesto por el libanés, nacionalizado ecuatoriano y radicado en Guayaquil, Nicasio Safadi Reves (1897-1968), en base al texto del poeta manteño José María Egas. Los versos fueron escritos en la ciudad de Quito en 1920. La partitura fue editada por el mismo Safadi en 1933 en su Álbum musical Guayaquil, N° 4. Nicasio Safadi fue un músico excepcional y prolífico quien además de crear, cantaba (formó parte del Dúo Ecuador junto a Enrique Ibáñez Mora en los años treintas) y tocaba la guitarra. Esta pieza musical, junto al pasillo Guayaquil de mis amores figura entre lo más importante del repertorio de Safadi. Nos hemos dado el trabajo de levantar la partitura para que ustedes puedan leerla más fácilmente.

Dar click en las fotos de las partituras para ver e imprimir en grande.


VIDEO: Invernal (pasillo) / Nicasio Safadi, música y José María Egas, texto. Cantan: Margarita Cueto y Luis Álvarez.

martes, 13 de julio de 2010

Músicos en andamio: Si Bach hubiese sido longo y Beethoven negro

Para quitar un poco el sabor vertical de la seriedad que, casi siempre practica la investigación, he decidido finalmente sacar a luz un par de artículos que querían quedarse en el cajón del olvido; artículos de género muy dudoso, de los cuales únicamente valen la pena las partituras que vienen adjuntas, pues el resto solo son retazos de ironía, trazos literales (decirles literarios es ya demasiado); pero como no tengo la ansiedad del reconocimiento del mundo de las letras, me complazco con comunicarme y reírme un poco de las angustias cotidianas que vivimos los músicos en andamio.

Músicos en andamio: Si Bach hubiese sido longo y Beethoven negro

Pablo Guerrero G.



Pinturas reales de los grandes maistros que se encuentran en Cotacachi.

Si Bach hubiese sido indio y Beethoven negro, otro sería el cantar. Posiblemente Bach hubiese tenido como segundo apellido el de Guamán y sería dueño de una pequeña tienda de abarrotes en Pomasqui, de esas antiguas tiendas con gruesas paredes de adobe, con un solo cuarto, separado en dos ambientes por una tela que oculta la cama y el bacín; del techo, con telaraña y todo, colgando un par de focos de luz desfalleciente; el piso de tierra en el que se amontonan los enseres, y empotrada una vitrina de madera y vidrio, un aparador en realidad, con una serie de chucherías colgadas en todos sus espacios, casi reventando con tanto palitroque adaptado para colgar panelas, juguetes, ropa, botones, elásticos, cordones y cientos de chucherías descoloridas y con una granulación de años de no remover el polvo. Afuera un letrero “Abarrotes J. S. B. Guamán” y en letra chiquita agregado “banda de múcica para cualesquier compromiso / informes aquí”.
Dar click en los gráficos de las partituras para ver e imprimir en grande.



Sus manos estarían sucias y las uñas renegridas, con las mismas que contaría las escuetas monedas de la venta y a mano llena sacaría y entregaría los caramelos sin envoltura, de aquellos pequeñitos que los niños siempre buscan y que se guardaban en unos pomos de plástico transparente. Su instrumento no sería el clavicordio, sino alguno de aquellos que usan las bandas de pueblo, quizá un bombardón, un tanto estropeado y sin brillo. El patio de atrás de la tienda sería el espacio para los ensayos de la banda, compuesta por un grupo heterogéneo de pobres del pueblo que sufren la enfermedad de la música, rengos, barrigones de caras cuadradas, serenateros enamoradizos y flacos a más no poder, todos admiradores del viejo tendero, de cuyas enseñanzas y dirección dependían las presentaciones del grupo musical con la que se sacaba para los mendrugos de la vida y si no al menos quedaba la opción -sin que se dé cuenta don Guamán- de tomar algo de la tienda para matar el hambre atrasada. El del bombo sería el encargado de traer en un balde una buena porción de chicha fiada, de donde “El Carioco”, en una de las casas aledañas donde funcionaba la chichería por cuyo olor y escándalos se santiguaban reiteradamente las señoronas del pueblo.

Dedicada a esa ancestral bebida, Don Juan Sebastián Bacancela Gumán, no haría El Clave bien temperado sino La Chicha bien fermentada, con cariñosa dedicatoria al Carioco, a quien se le estaría debiendo de varias canecas desde hace meses. El sería el compositor de la marcha fúnebre La Pasión según San Antonio de Pichincha, así como de la Fuga del Señor del Árbol, de sanjuanitos en semicorcheas interminables a los que denominaría guamaniadas y no bachianas. Sus discípulos admirarían del Maestro la cuadratura, el nivel, la estructura, la compactación de la obra sin fisuras y de gran armonía… claro pues, si el fin de semana chauchea también como albañil eventual.

En cambio, si Beethoven hubiese sido negro, otro hubiese sido el color... de la música claro. Habría nacido en Carpuela o en San Lorenzo. Su instrumento favorito hubiera sido el mate o la marimba, aunque toda su vida se expresara a través de la guitarra con afinación Olmedo. Si Beethoven Chalá hubiese sido negro entonces habría hecho un total de nueve bombas; la sexta sería La Heroica, pues heroico resulta mantener 14 guaguas negros, y la “Pastoral” hubiese sido la “Pa’el Corral”, en la que describiría su amor a lo campestre y a las gallinas; otra dedicada a Roldós por haber hecho el Puente del Juncal (aunque después se hubiese arrepentido de tal dedicatoria). Otra de sus obras hubiera sido La Patética, porque en realidad no le salió tan buena.



No habría sido gruñón ni amargado, y le hubiese encantado el “humor afrodescendiente” (según la Secretaria de pueblos, ya no se puede decir “humor negro”); hubiese pasado la vida chupando óbitos y sembrado caña y en las fiestas de Mama Miche, desfilando con su instrumento. No hubiese sido sordo sino “mocho”, pues por el mal uso del machete en el cañal se hubiese “mochado” un par de dedos, de ahí que la banda que formara se la conociera como “Banda Mocha”.



En vez de Claro de Luna hubiese creado Jugo de tuna y en vez de Para Elisa hubiese hecho Para Doña Chencha, la caderona. No hubiese sido conocido por la “Quinta de Beethoven” sino por sus sembríos en la “Chacra de Beethoven” y en los ratos libres hubiese sido crack en el Manchester del Valle. No se lo hubiera catalogado como genio sino como ingenio, por ser el poseedor del mejor trapiche para hacer puntas.



Ay!… Si Beethoven fuera negro y Bach indio, entonces Tadeo Carcelén hubiese sido esquimal, Luis Alberto Valencia pudo haber sido chino, Julio Jaramillo nigeriano, y Luis Humberto Salgado alemán. Si Beethoven fuera negro y Bach indio, entonces yo habría sido europeo y hubiese mandado a callar el ruido infernal de esos incivilizados…

y si Mozart hubiese sido montubio, bueno…, ese es otro amorfino

***
De última hora:
Entre los objetos que permanecían en los restos del trapiche de Beethoven “Beto” Bong Chalá, se encontró una antigua cinta en la que se puede apreciar un pasillo titulado Parabrisa. Todo indica que la pieza se grabó en la época en que ingresó el primer carro a Carpuela… Escúchenla, seguro les trae alguna reminiscencia de alguna obra maistra

video



Octubre 2009

jueves, 1 de julio de 2010

Más del Inti Raymi y del fox incaico

Intip Raimi, fox de un compositor mestizo

Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez


Francisco Paredes Herrera (Cuenca 8 noviembre 1891 - Guayaquil 1 enero 1952) ha sido uno de los compositores más prolíficos de la historia de la música popular ecuatoriana; se cree que entre creaciones, parodias y música escolar llegaría su catálogo a más de tres mil piezas, desafortunadamente no todas han sido debidamente guardadas ni registradas como testimonio a su gran esfuerzo y legado. El es el creador de los pasillos El alma en los labios, Tú y yo, Manabí, Carbón que ha sido braza, Vamos linda, Rosario de besos, etc., entre muchas otras que alcanzaron gran popularidad.



Entre los años 20’s y 30’s cuando se hacían las grabaciones discográficas a través de los sellos Columbia y Victor, el compositor Paredes Herrera alcanzó a escuchar varias de sus obras registradas en discos de pizarra. Cantantes latinoamericanos y nacionales grabaron sus piezas, principalmente pasillos y fox incaicos, que eran los géneros más de moda en esas épocas. Sin embargo no sabemos si su fox titulado Intip Raimi, con texto de Antonio M. Túpac Yupanqui, se llegó a grabar; al menos hemos podido recuperar la partitura de esa obra cuyo epígrafe está traducido como Adoración al Sol.

Colocamos pues la partitura que la hemos transcrito de una copia del original del compositor, así como su texto, en el cual se puede observar aquella inútil conmiseración que generalmente tiene el mestizo en relación al dolor y sufrimiento del indio. Además se podrá notar aquel criterio uniformizador -equivocado para algunos autores- de señalar, en un solo bloque a los indígenas de estos territorios y a los Incas. El Inti Raymi en efecto - conforme a lo escrito por el historiador Padre Juan de Velasco (1727-1792)- era una de las festividades incaicas.

Se encuentra también en la letra de la canción, aquel señalamiento derrotista, tantas veces repetido, de raza vencida; aunque por otra parte se hace interesante el comentar aquella mención al sistema “comunista” con que se hace parangón al sistema incaico. Paredes era hombre de izquierda (no lo he podido documentar, pero se dice que es el autor de un Himno al Partido Socialista), quizá por eso quiso musicalizar ese texto con aquella alusión. En general la canción que debe haber sido compuesta entre los años 20´s y 30’s, es una visión apocalíptica que pronostica que lo único que quedará de la raza de esclavos serán sus cantos y sus bailes.

Intip Raimi
Sun’s Worship
Adoración al sol
(Fox incaico)

Música: Francisco Paredes Herrera
Texto: Antonio M. Túpac Yupanqui

Oh! Inca ya no volverán tus glorias,
ya no se verán grandes tus riquezas
ni grandes tus monumentos
por más que tu dolor sea grande
por más que tus sacrificios cubran el orbe
y por más que tus generaciones esgriman
todas sus armas invencibles .

Tu pueblo será pueblo de esclavos
tu mansión regia será destrozada
y por tus campos verdes pasearán
otros hombres llenos de barbas
y también de ambiciones.

Tu gran comunismo será pisoteado
Y en su lugar se erigirán señoríos poderosos.

Adiós pueblo sagrado y glorioso.
Solo tu música y tus bailes quedarán
como triste trofeo de tus generaciones.
(click en las imágenes de las partituras para ver en grande e imprimir)






Más del Inti Raymi

Por invitación de Honorio Granja Azanza, funcionario del Banco Central del Ecuador, quien se encuentra coordinando una serie de trabajos investigativos de las manifestaciones culturales de diversas comunidades, fuimos a una prospección a visitar algunas poblaciones imbabureñas: Cotacachi, Imantac y Morlán.
Pudimos conocer a Inés Cacuango, quien tuvo la gentileza de invitarnos a su casa, así como conocer a Raúl Cevallos, antropólogo indígena que nos hizo referencia a varios elementos interesantes relacionados a las danzas que realizan los indígenas en las festividades del mes de junio. Gracias a su conocimiento y experiencia pudimos conocer las diferencias que existían entre la danza de los imantenses y los cotacheños. Por suerte pudimos grabar un pequeño filme de sus explicaciones del cual insertamos la primera parte.


video

En Morlán conocimos también a don José Morocho, un arpista de edad al que con su autorización le pudimos hacer un par de fotos con su instrumento, aunque no fue factible grabarlo.