jueves, 11 de marzo de 2010

Musicos en andamio: De malos jueces y fiscales

MÚSICOS EN ANDAMIO: FISCALES EN PICOTA


Pablo Guerrero Gutiérrez

Hablar de justicia en el Ecuador causa vergüenza. Muchos ciudadanos saben que la justicia que debería ser ciega, en nuestro medio no usa venda, sufre de astigmatismo y generalmente arremete contra los empobrecidos… porque pobre de aquel que se haya complicado o haya sido involucrado en asuntos judiciales, su vida pasa a la inquietud sin descanso y de manera indefinida. Entre jueces y fiscales se encargan de hacer un calvario el proceso. Naturalmente que si el complicado tiene recursos o influencias, las posibilidades de que alcance una declaración de inocencia, por vencimiento o por documento jurídico arreglado, es radicalmente factible. Lo cierto es que el aparato de justicia está viciado y no logra salir de aquel engranaje.

En el siglo XIX la situación no era diferente a la que vivimos en nuestros días (o sea que ya hemos vivido demasiado tiempo en similares condiciones). Juan León Mera (1832-1894) trae en su publicación Cantares del pueblo ecuatoriano (1892) una serie de coplas que compiló y las clasificó bajo el título de “Contra la mala justicia y los malos jueces”, he aquí unos ejemplos:



CONTRA LA MALA JUSTICIA Y LOS MALOS JUECES
Para el rico que roba harto,
No hay ley, ni juez ni prisión;
Mas si un pobre roba un cuarto,
¡Al panóptico, ladrón!

Ayer uno las costillas
Con un palo me rompió;
Como el palo se hizo astillas,
Al pago el juez me obligó.

A mí no me han condenado
Por salteador esta vez,
Sino porque no di al juez
La mitad de lo robado.

Alhaja es mi comisario,
Al perro sabe imitar,
Que sólo al de poncho muerde,
Y al de levita, jamás.

A la botella y la copa
Demandaron una vez;
Como ambas fueron vacías,
Las mandó presas el juez.

Yo me fui donde el alcalde
Para que me haga justicia,
Y aunque mi pleito he ganado,
Me he quedado sin camisa.

Los jueces entre nosotros,
Según dicen las beatas,
Son inexorables sólo
Con el que no tiene plata.

Los jueces de esta mi tierra
No castigan los delitos,
Para no ser en la vara
En que midieren, medidos.

No te metas á pleitista,
Guarda lo poco que tienes,
Si no quieres que lo traguen
Los escribanos y jueces.

Por robarle la mujer
A un pobre han asesinado;
Libres saldrán los ladrones,
Pues la causa es del Jurado.

La Justicia antes vendada,
Hoy tiene las vendas rotas,
Y ve bien con ambos ojos
Al reo que tiene botas.

Si en el fallo de los jueces
Alguna injusticia notas,
Ve los pies del delincuente
Y los hallarás con botas.

Libre saldrás del sumario,
Como han salido otros diez:
Si tú eres concubinario,
Tu maestro en esto es el juez.

Dizque hay leyes en mi tierra
Desde Loja hasta Tulcán;
Como para nada sirven,
Durmiendo todas están.

Ayer en un estanquillo,
Cerquita de la Merced,
Durmiendo estaba la mona
La Justicia con el Juez.



Parece que al pueblo llano solo le queda esto, castigar a los jueces con coplas. Mera señala que en su tiempo, s. XIX, hubo un caso escandaloso del mal uso de la justicia. El asesinato de un indígena quedó en la impunidad:

“¿Quién por ejemplo en Ambato y los pueblos vecinos no ha oído y todavía oye el Tacuamán? Este fue un infeliz indio, víctima de un asesinato clamoroso; el Jurado, sin embargo, absolvió al reo; pero al día siguiente se había inventado una tonada y forjado unos versos que el pueblo cantaba por todas partes, y en los cuales eran castigados asesino y jueces juntamente”.

El texto que se incluye en la compilación de Mera es como sigue:

EL TACUAMÁN[1].

A la otra banda del río
Llamado Culapachán,
Asparon[2] á puñaladas
Al pobre de Tacuamán.

Ya se reunió el Jurado;
Lo que sucede verán:
El muerto quedará muerto,
Y libre Ambrosio Terán.

Siete fueron los Jurados
Con la burra de Balahán,
Que á Terán dejaron libre
Sin vengar á Tacuamán.

De los Jurados de Ambato
Que me libre Dios bendito:
Tacuamán quedó fregado
Y sin castigo el delito.

Por la pila está corriendo
La sangre de Tacuamán,
Pidiendo justicia al Cielo
Contra el Ambrosio Terán.

Esta retrospectiva la hemos hecho para comunicar -a los seguidores del blog- que hemos hallado la música del Tacuamán: se trata de un yaraví. El texto que consta en la partitura difiere un tanto con el de Cantares del pueblo ecuatoriano y lastimosamente no está completo. Sin duda se podría hacer una adaptación para empatar el texto que recogió Mera y la partitura hallada. Quizá simbólicamente deberíamos continuar cantando este yaraví para que los malos jueces (o fiscales) no salgan bien librados… al menos en nuestros cantares, y tanto cantar y denunciar a lo mejor podamos hacer un agujero en la gran pared de la corrupción.



























(Dar dos click en la imagen de la partitura para ver en formato grande o imprimir).

























Texto del Tacuamán en Cantares del pueblo ecuatoriano (1892).


Notas:

[1] El suceso que dio lugar á que se hicieran estos versos, es rigurosamente histórico. Todavía se los canta en una tonada que lleva el mismo nombre. El pueblo castigó con ellos así al asesino como á los jueces que lo absolvieron. (Nota de Juan León Mera)[2] Aspar a puñaladas, por coser a puñaladas. (Nota de Juan León Mera).

lunes, 8 de marzo de 2010

Músicos en andamio: Igualdad y libertad


Músicos en andamio: Igualdad y libertad

Por: Pablo Guerrero

Desde el discurso –y generalmente solo desde el discurso- los sectores oligárquicos proclaman como su ideal máximo el de la libertad; se propugna la libertad de prensa, la libertad de expresión, libertad de inversión y mucha otras similares. Paradójico e históricamente comprobable resulta que, cuando un frente guerrillero de liberación o un grupo anticolonialista tiene ideales parecidos: luchar por la libertad de su país, para los sectores acomodados pasa a ser un grupo subversivo o terrorista. Por eso es que Daquilema, Eugenio Espejo, Bolívar, Alfaro, por su pensamiento y lucha eran considerados sediciosos o guerrilleros a los que había que detener o eliminar, en defensa de la religión, la paz, las buenas costumbres, el orden público y, más modernamente, en nombre de la democracia. Hay que decir que los personajes mencionados no eran “subversivos” individuales, de generación espontánea, sino que surgían y respondían a circunstancias y mandatos sociales de clases diferenciadas y que su lucha se direccionaba finalmente a modificar las desigualdades que vivía una sociedad.

Queda claro por vivencia o por información que han existido y existen clases sociales diferenciadas y por extensión culturas diferenciadas. Si antes se propugnaba una diferenciación racial, de pureza sanguínea, religiosa, de nominaciones aristocráticas con sus implicaciones económicas y sociales, entre otras, en realidad esas distinciones eran mecanismos ornamentales para ocultar el real sometimiento y abuso de los sectores de poder, “de los elegidos”, que por ninguna razón quieren que se les arrebate –arrebate digo por porque esa es la única de quitarles sus privilegios- su corrupta acumulación individualizada o familiar, acumulación usurpada por explotación y que debería servir para beneficio de una repartición social igualitaria.

Para los pobres la lucha de trasfondo es por la igualdad. De ahí que frente a estos términos, siempre me he inclinado más a la igualdad que a la libertad (quizá porque la música nos da una percepción de libertad). La libertad es más subjetiva, manipulable y de más corto plazo, momentánea; la igualdad busca, creo yo, niveles de permanencia donde el ser humano recupere su sitial de equidad con sus congéneres, sin importar su color, recursos o creencias. Ciertamente es factible que ambos conceptos sean concomitantes, pero me parece difícil conseguir libertad sin igualdad, por lo que la lucha más importante es la de crear espacios de igualdad, a través del acceso a la educación, a la equidad de oportunidades, a la información, a la justicia y a los derechos del ser humano y la naturaleza.

La Historia nos ha mostrado como circunstancia inevitable, la mayoría de veces a través del derramamiento de sangre, que el pueblo se levanta cuando ya no soporta la opresión a la que se lo sujeta y que una explosión social elimina a los opresores de turno. En este sentido histórico los cambios o dinámicas sociales son implacables y los sectores dominantes lo saben, su función en realidad es hacer todo lo posible por alargar el sometimiento y a su turno acumular lo que más puedan para su beneficio.

El llamado “Mundo Libre” liderado por imperios capitalistas, que generalmente se autonombran Campeones de la Democracia y la Libertad, y que como única premisa tienen el valor de la balanza, el poder de la guerra y del dinero –sistema capitalista al fin-, nunca se ha permitido promulgar frontalmente como su principal derrotero a la igualdad, por la sencilla razón que ésta sería una contradicción nefasta contra el sistema y su forma de vida: lo más importante en el sistema capitalista es la desigualdad. La Estatua de la Libertad pareciera estar vigilante para que los grandes consorcios familiares sean los dominantes del mundo.

A comienzos del siglo XIX se creó en Ecuador un pasillo cuyo título, un tanto particular por cierto, es de La igualdad. Fue grabado hacia 1914 para el sello Favorite y cantado por el dúo ecuatoriano Alejandro Rodríguez –Manuel Pacheco cuya letra dice:

Yo quiero la igualdad, ya que la suerte
Es común en el punto de partida;
Si todos son iguales en la muerte,
Todos sean iguales en la vida.

¿Quién es más que otro, cuando al negro abismo
Oculta mano sin piedad nos lanza?
Todos, ricos y pobres son lo mismo
Si los pesa la muerte en su balanza.

Entre el noble Señor y el indigente
No debe haber obstáculo ninguno
Todos llevan debajo de la frente
Una chispa de Dios y Dios es uno.

La igualdad de las razas es mi norma
Norma que a todos servirá mañana
La carne humana cambiará de forma
Pero en cualquier forma es carne humana.

Más tarde supimos que su letra fue escrita por el literato y político peruano Santos Chocano. Un “pasillo social”. Bueno, en el siglo XIX el pasillo era un tipo de composición que incluía títulos políticos: El Expatriado, Estímulo liberal, La patria en el Ecuador, etc., de esa vena viene este particular pasillo que topa el tema de la igualdad social de manera directa, lo cual es un tanto raro en este tipo de género que más bien buscó su camino en el romanticismo de letras sentimentales.

A este caso especial se suman otros pasillos con títulos atípicos: El huelguista de Ángel Honorio Jiménez; El montuvio de Nicasio Safadi; Ecuador y Colombia de Rafael Ramos Albuja; y, Artículo 8 del Código Civil, pasillo de Sixto María Durán, entre los que hemos podido documentar. Durán, recordémoslo fue un compositor nacionalista y abogado, de ahí que a través de su pasillo proclama un tipo de libertad haciendo uso de la normativa legal: Artículo 8 del Código Civil: “A nadie puede impedírsele aquello que no esté prohibido por la ley”. Existieron también otras piezas de contenido social como la Canción de la obrerita de Francisco Paredes Herrera y Runa suerte de Guillermo Garzón de las que hablaremos más ampliamente en otra ocasión.




















La igualdad lo que pretende finalmente es combatir la explotación. En aspectos culturales, si bien se entiende que existen múltiples formas culturales, pues de hecho cohabitamos en comunidades con expresiones y prácticas culturales muy diversas, pero hablando políticamente, dos son las culturas que existen, la de los explotadores o dominantes y la de los oprimidos que son la mayoría y como regla general además son pobres.

Cuando en cierta época el pasillo era considerado como una de las expresiones más burdas del pueblo, tildado de música tabernaria, llorona, yaravizada, indianizada, tristona, etc., entonces era patrimonio del sector oprimido, pero ahora cuando muchos sectores acomodados lo tomaron como su baluarte cultural, nacional y comercial y que se lo han petrificado fotográficamente en museos e incluso cuando aquellos que despreciaban esta música ahora son uno de los defensores más tenaces del género, entonces esa música ya no responde a la resistencia cultural y el pueblo busca otras expresiones, las cuales vuelven a ser tildadas de bajas o de ignorantes, dígase música rocolera y tecnomúsica (tecnosanjuán, tecnocumbia, tecnopasillo, etc.). Ciertamente que un pueblo pauperizado no logra hacer creaciones de arte para el gusto de las élites, pero si para comunicarse y mantener la diferenciación de clase. O acaso el tecno-ecuatoriano en sus diferentes variantes [sanjuán (Torres gemelas), tonada (En vida) o fox (Collar de lágrimas)] que escuchamos ahora, son de la predilección de los sectores dominantes. Pues no, los sectores dominantes tratan con retraso de reconocer los valores del pasillo o de los géneros de la pasada música nacional, los mismos géneros que en su momento les parecían detestables. Así mismo, nosotros que pretendemos interpretar estas realidades debemos movilizarnos con la población llana, con quienes realmente crean la cultura ecuatoriana: indios, afros, montubios, longos, cholos, defendiendo su patrimonio y creando alternativas musicales nuevas en base a esa cultura. En fin, cualquier pensamiento, género y música de nuestro tiempo que sirvan para comprendernos mejor y para cambiar las condiciones de desigualdad serán los mejores aportes culturales que podamos hacer.


AUDIO DEL PASILLO: LA IGUALDAD


Músicos en andamio: Sante Lo Priore y el pasillo ‘mos de hablar cholito


Músicos en andamio: Sante Lo Priore y el pasillo ‘mos de hablar cholito


Por: Pablo Guerrero G.

























El violinista y compositor italiano Sante Lo Priore.

En el Archivo Histórico del Banco Central del Ecuador vimos a fines de los años 80’s un documento que contenía un pasillo –creo que se trataba de un rollo de pianola- con un título llamativo: ‘mos de hablar cholito. Se nos vino a la mente que la autoría de tal pasillo podría ser Sixto María Durán (1875-1947), e hicimos esa vinculación por cuanto en ese momento nos encontrábamos desarrollando un bosquejo biográfico de aquel músico quiteño, el cual era conocido en el medio por el uso de aquellas frases “castizas”; pero al no hallar otros elementos concretos al respecto, como para sustentar nuestra aproximación de quién podría ser su real compositor, el asunto quedó hasta ahí.

Sin embargo la inquietud permaneció presente en nuestra memoria, sobre todo por el peculiar título que parecía un modismo local ecuatoriano . Mucho tiempo después pudimos dar con un catálogo discográfico de la RCA Victor de 1919, y en el listado de discos grabados se encontraba el pasillo en cuestión y se asentaba como su creador a S. Lo Priore. Pensamos se trataría de algún compositor extranjero, colombiano podría ser… pero por qué había escogido aquel título tan vinculado al habla local.

No fue sino hace poco que unas partituras manuscritas del compositor Sante Lo Priore nos dieron las pistas necesarias para profundizar nuestra curiosidad. El compositor del pasillo era un violinista que estuvo radicado por un tiempo en Guayaquil y Quito y que hizo algunos amigos a los que dedicó sus trabajos creativos. Era autor de varias piezas musicales; hemos podido consignar una marcha: Le retour apres la victoire, al Batallón Marañón; un pasodoble: Bodas de oro y tres pasillos: Ilusión quiteña, Rayos de felicidad , y ‘mos de hablar cholito. El pasillo ‘mos de hablar cholito, en su versión para piano, trae la siguiente dedicatoria: “Al Dr. Sixto María Durán Director del Conservatorio Nacional de Música de Quito. // Quito, 1915”. Esto aclara ciertamente nuestra interrogativa inicial y el vínculo que creímos encontrar con Sixto María Durán.


Portada de partitura con dedicatoria a Sixto M. Durán.

El compositor y violinista Carlos Amable Ortiz (1859-1937) en uno de sus cuadernos manuscritos y autobiográficos nos entrega referencias adicionales de Sante Lo Priore, escritas en julio de 1915. Ortiz refiere que la narración la escribe “para recuerdo imperecedero de mi familia, y para resguardo de la honra de ésta, por si alguien se tomara la libertad de hablar mal de mi casa como ya ha venido en conocimiento lo ha hecho la lengua viperina del vulgo”. Este italiano, “un artista de tan grande talla” y con “alma de niño tímido y huérfano” –dice Ortiz- se presentó en Quito en diciembre de 1914, contratado por la empresa López y Rosales, la misma que no llegó a cancelar sus haberes y, peor aún, lo dejaron en la calle, pues a más de no pagarle, los contratistas fugaron hasta con el equipaje del músico. En esas circunstancias recibió la ayuda del músico Ortiz, quien le acogió en su casa por un par de meses. Priore posteriormente le escribió una carta de agradecimiento y le envío su retrato fotográfico que podemos darlo a conocer ahora a través de esta corta crónica. En la singular narración Ortiz asienta que cuando vino la esposa de Lo Priore a Quito, ésta permaneció algunos días en su casa, pero pidió a su esposo se trasladasen a un hotel, pues la casa de Ortiz no tenía baño como tenían las casas en Europa. Aún así la estadía y la mano extendida que recibió en franca solidaridad de un colega no fueron olvidadas por Lo Priore, por lo que dedicó a Ortiz el pasillo Ilusión quiteña.

Portada de partitura con dedicatoria a Carlos Amable Ortiz.


ANEXO: Partitura de: 'mos de hablar cholito (dos click para agrandar la imagen)









































Fuentes:
Guerrero Gutiérrez, Pablo. “Músicos transeúntes e hijos adoptivos: italianos en Ecuador”. En: Los italianos y el país de la Mitad del Mundo, p. 80-111.Quito: Embajada Italiana, 2008.
Ortiz, Carlos Amable. “Página de admiración, justicia y recuerdo”. En: Documentos. Relativos a los servicios prestados a la enseñanza pública y privada por el compositor y profesor Sr. Dn. Carlos Amable Ortiz, así como los conceptos y alabanzas que ha hecho la prensa extranjera y nacional, y la lista de sus composiciones originales musicales [manuscrito]. Quito, 1915-1937. Archivo Familia Ortiz (Benjamín Ortiz B.).


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viernes, 22 de enero de 2010

Músicos en andamio: Dedicatorias musicales a Mandatarios de la República del Ecuador

Músicos en andamio: Dedicatorias musicales a Caudillos y Mandatarios de la República


Pablo Guerrero Gutiérrez

Los Presidentes de la República con más dedicatorias musicales en el panorama creativo del país son Gabriel García Moreno (1821-1875) y Eloy Alfaro Delgado (1842-1912). Se debe en parte a que ambos tienen una relación con la música por ser los fundadores políticos del Conservatorio Nacional en sus respectivas épocas, por lo que varios músicos los homenajearon con sus creaciones. Gabriel García Moreno, el caudillo guayaquileño que tenía entre sus admiradores a Segundo Luis Moreno (Cotacahi), Salvador Bustamante (Loja), Ascencio Pauta (Cuenca) y Francisco Romero (Quito) -la mayoría de la región serrana-, compositores que le dedicaron marchas, pasodobles, himnos y otro tipo de obras. Alfaro también tuvo sus adeptos entre los músicos: Antonio Cabezas (Guayaquil), Juan Bautista Luces (Guayaquil), Luis Gálvez (Guayaquil), Mercedes Gashelll (Guayaquil), Casimiro Arellano (Guayaquil), Constantino Mendoza (Manabí), José Chaves, (Imbabura) entre otros -la mayoría del Litoral-, que escribieron piezas musicales dedicadas a Alfaro.



Portada de partitura: Himno a García Moreno de Amadeo Pauta (cuencano).



Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Óleo de Joaquín Pinto. Museo del BCE. Hace referencia a García Moreno (como un Quijote) y la relajación del clero.
El conservador García Moreno, asesinado por Faustino Rayo (dicen que en conspiración masónica-liberal) fundó el primer Conservatorio en Quito en 1870. En liberal Eloy Alfaro, asesinado en 1912 por una turba arrengada por los conservadores, refundó en 1900 el Conservatorio que había sido clausurado en el gobierno de Ignacio de Veintemilla en 1877. Ambos mandatarios contrataron italianos para la dirección del plantel.


Caricatura que apareció en La ilustración ecuatoriana. Quito, 1910. Alfaro como conductor de orquesta de sus colaboradores.

Portada de partitura: Presidente Alfaro.
Muchos músicos se sentían, no solo inclinados por tendencias políticas, sino agradecidos con esos mandatarios por su preocupación de establecer un plantel de formación musical que –si sumamos ambas fundaciones- tiene en la actualidad 117 años de funcionamiento (tanto tiempo para que los músicos se gradúen apenas con un tecnologado!?).

Cabe apuntar que hay un caso conocido de un músico que respaldaba la causa alfarista, Vicente Nieto Otoya, autor del pasodoble Viva Alfaro, y según se apunta en la obra Eloy Alfaro (1947) de Wilfrido Loor, tras su arresto y expatriación, en 1901, desde el bando contrario escribió una larga composición de versos contra Alfaro, titulado La boca, de la cual insertamos tres versos, el primero para ubicarnos con el tema y los restante por su contenido relacionado a la música.

No!, yo te odio, bocona, y desvarío
Al mirarte atrevida, tan tirana,
Jugando, como dueño, a tu albedrío
con la invicta nación ecuatoriana.

En mis horas de calma me estremece
De tus cínicas vascas el sonido:
Mashalla del infierno me parece,
O de horrenda batalla el estampido.

Patronato bocón, boca trompito,
Boquerín, boquerillo, boquereta,
Corrediza y sonora pandereta
Para un alza, una clueca, un San Juanito.

El compilador Eugenio de Janón en su obra El Viejo Luchador, su vida heroica y su magna obra señala que Nieto Otoya fue “entusiasta partidario del Mandatario Liberal; convirtiéndose en su más encarnizado detractor, cuando el caudillo –depurando su administración- lo lanzara fuera del presupuesto, cancelándole el cargo de Comisario Nacional de Quito, que desempeño en el momento de producir la composición musical [ Viva Alfaro]…”


Portada de partitura: Viva Alfaro de Vicente Nieto Otoya.




Portada de partitura: Muertos que viven de Juan B. Luces.
El siglo XIX fue una continua pugna entre las facciones conservadoras y liberales y el marco en que se desenvolvían los hechos de nuestro país, y algunos músicos, olvidando su supuesta asepsia política, tomaban partido y se pronunciaban a través de sus obras. Fortalecidos por su conciencia ideológica muchos de ellos murieron apegados a sus principios -conservadores o liberales-, tal el caso del compositor Carlos Amable Ortiz un acérrimo conservador o, del músico Enrique Terán, violinista, literato, caricaturista y, políticamente, socialista.


Portada de partitura: Patria Chile y Ecuador: vals dedicado a Riesco y Plaza.


Vals dedicado a Ignacio de Veintimilla por su hijo de igual nombre.



Himno dedicado al primer fundador del Conservatorio: García Moreno.


A continuación enlistamos algunas obras dedicadas a mandatarios:

A GARCÍA MORENO

  • A García el Grande (marcha fúnebre) / Segundo Luis Moreno (cotacacheño).

  • A García Moreno (marcha fúnebre) / Ascencio Pauta (cuencano).

  • A García Moreno (canción) / Anónimo.

  • Al inmortal Dr. Dn. Gabriel García Moreno, fundador del Conservatorio de Música en el Ecuador (en el año 1870) (himno) / Francisco T. Romero (quiteño), música; Belisario Peña, texto.

  • [ En el día seis de agosto] (yaraví) / Anónimo.

  • Himno a García Moreno (himno) / Salvador Bustamante (lojano), música; Belisario Peña, texto.

  • Himno a García Moreno (himno) / Amadeo Pauta (cuencano), música; Belisario Peña, texto.

  • Homenaje a García Moreno: marcha real (1920) (marcha) / Carlos Amable Ortiz (quiteño).

  • Marcha del triunfo (marcha) / S.A.G.



A ELOY ALFARO

  • Alfaro en Lima (valse) / Antonio Cabezas (guayaquileño).

  • Defensores de la Honra Nacional (1895) (pasodoble) / Mercedes R. Gashell (guayaquileña?). “Dedicado al Jefe del Partido Liberal General D. Eloy Alfaro”.

  • Himno a Alfaro (himno) / Constantino Mendoza (manabita).

  • Himno a Eloy Alfaro (himno) / José Antonio Rodríguez (colombiano?).

  • La corona de oro (1908) (pasodoble) / J. Casimiro Arellano (guayaquileño). Dedicatoria: “Dedicado al Señor General Don Eloy Alfaro, con motivo de la llegada del Ferrocarril a Quito”.

  • Los héroes de Gatazo (paso doble) / Miguel P. Salvatierra (guayaquileño?). Dedicatoria: “Dedicado al Jefe Supremo de la República Eloy Alfaro”.

  • Marcha militar Alfaro (marcha) / Francesco Saverio Collina (italiano). “Dedicada a S.E. el Presidente de la República del Ecuador Sor. General Eloy Alfaro, por Francesco Saverio Collina- Caballero de la Corona de Italia innsegnante nel Liceo muscaile e nelle R. Seoule nornali di Roma”.

  • Muertos que viven (después de enero de 1912) (paso doble marzial) / Juan Bautista Luces (guayaquileño). Constan los retratos de Eloy Alfaro y los jefes liberales que fueron asesinados en la llamada “Hoguera bárbara”.

  • Presidente Alfaro (valse) / Luis Manuel Gálvez (guayaquileño).

  • Viva Alfaro (1896) (paso Doble) / Vicente Nieto O.

A OTROS CAUDILLOS Y MANDATARIOS
  • Administración honrada (1928) (pasodoble) / Carlos Amable Ortiz (Quito). Dedicatoria: “Dedicado al Sr. Dr. Dn. Isidro Ayora Presidente Provisional de la República”.

  • Chile y Ecuador (valse) / Emilio Banda. Dedicatoria: “A SS.EE. los Presidentes Jerman Riesco y Gral. Leonidas Plaza”.

  • Ecuador y Colombia (pasillo quiteño) Rafael Ramos Albuja (Quito). Dedicatoria: “Atentamente dedicado al Sr. Presidente de la República de Colombia Sr. Alfonso López y al Encargado del Mando Supremo del Ecuador Ingeniero Sr. Dn Federico Páez”.

  • El canto del pueblo: marcha Velasco Ibarra (Marcha) / Constantino Mendoza, música; José Romero y Cordero, texto.

  • El vencedor de Pichincha (pasodoble) / Isaac Sánchez. Dedicatoria: “Dedicado al Excmo. Señor Dr. D. Antonio Flores Jijón. Quito, 1892”.

  • Himno a Vicente Rocafuerte (1968) (Himno) / Alberto Moreno Andrade (Cotacachi).

  • Marcha fúnebre dedicada al Pte. de la R. Sor. Antonio Borrero. En 1875 (marcha fúnebre) / No consta compositor.

  • Marcha triunfal Ayora (marcha) / Rafael Ramos Albuja (quiteño). Dedicatoria: “Al Señor Dr. Isidro Ayora Presidente Constitucional de la R. del E.”

  • Paz y progreso (valse). José Moisés Espinosa. “Dedicado al Sr. General Leonidas Plaza G.”

  • Paz y unión(vals) (1884) / Carlos Amable Ortiz (quiteño). “Dedicado al Exmo. Sr. Dr. José María Plácido Caamaño”.

  • Rectitud y firmeza (1920) (one step) / Carlos Amable Ortiz (quiteño). “Dedicado al Sr. Dr. Dn. José Luis Tamayo”.

  • Uruguay (tango) / A. Sabonido. Dedicado al Excmo. Sr. Presidente de la República del Ecuador Dr. Isidro Ayora.

  • Un saludo nacional (vals) / Pedro A. Cordero (Guayaquil (?). “Dedicado al Excmo. Sr. Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, Presidente de la República del Ecuador.

  • Variaciones brillantes de bravura (1888) (variaciones) / José N. Ramos. Dedicada al Exmo. Sor. Dor. Don Antonio Flores Jijón.


Hay también un vals del siglo XIX titulado El Borrero, quizá dedicado a Antonio Borrero, del músico quiteño Estanislao Levoyer. Y, respecto a dedicatorias más nuevas en el panorámica político consignamos la marcha del compositor manabita El canto del pueblo marcha Velasco Ibarra, a quien sería cinco veces presidente José María “El Loco” Velasco Ibarra. Existen algunas otras piezas que más que dedicatorias específicas son canciones de campaña que han formado parte de la propaganda electoral, recordamos el caso del ex presidente Abdalá Bucarán o de Rodrigo Borja, en muchos casos son encomiendas musicales y hasta auto-dedicatorias.


El canto del pueblo del compositor Constantino Mendoza.


Finalmente para el protagonista principal de nuestra historia política: el pueblo, el compositor guayaquileño Antonio Cabezas dedicó al soberano mayor: El Grito del pueblo, “Gran marcha dedicada al Pueblo Ecuatoriano” (1895).



Quito, 13 de enero del 2010

domingo, 27 de diciembre de 2009

Músicos en andamio: dos fotos del músico y pintor Juan Agustín Guerrero Toro

Músicos en andamio: dos fotos del músico y pintor Juan Agustín Guerrero Toro



Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez

Portada de su opúsculo histórico publicado en 1876.

Al hacer una investigación de determinado tema o personaje, suele hallarse en esa búsqueda información o documentación tangencial a la que puntualmente se busca, incluso algunas veces ese material puede aportar significativamente al tema mayor que es la historia de la música ecuatoriana.

A propósito de que un amigo nuestro, el músico José Manuel Ortiz, nos pidiera sobrellevar un trabajo investigativo en torno al compositor quiteño Carlos Amable Ortiz (1859-1937) –creador del pasillo Reír llorando y tantos otros- esperábamos en nuestro fuero interno encontrar -entre los materiales que gentilmente puso a nuestra disposición uno de los descendientes del “Pollo Ortiz”, el Sr. Benjamín Ortiz B.- partituras escritas por el músico Juan Agustín Guerrero, destacado pintor, caricaturistas, literato y músico del siglo XIX; esperanza fundamentada en que el músico Carlos Amable Ortiz fue alumno del primer Conservatorio establecido en Quito en 1870, institución musical en la cual Juan Agustín Guerrero fue profesor y Director interino, así como maestro del mencionado Amable Ortiz, a quien en cierto momento impulsó a que se dedicara al estudio del violín.

















Acuarela de Juan Agustín Guerrero: La cerenata (sic.). Quito, s. XIX. (Imágenes de identidad).

Para mala fortuna nuestra no logramos registrar ninguna obra pautada de Guerrero, sin embargo en un álbum familiar hallamos un testimonio gráfico que nos sorprendió y alegró mucho.

No creo en circunstancias predestinadas, más bien en que uno desarrolla a lo largo de la experiencia investigativa cierta vocación intuitiva para el hallazgo de documentación, por ello en la revisión de un antiguo y “grueso” álbum fotográfico, que no tenía pies de foto o indicación alguna y tras un vistazo rápido seleccioné una de las fotos, que aparentemente no tenía nada en particular, un retrato entre tantos otros, y luego de sacar pacientemente del molde que aprisionaba el cartoncillo en que estaba impresa la foto, se pudo leer en la parte posterior apuntada la siguiente leyenda: “Es de Amable Carlos Ortiz: Juan Agustín Guerrero. Quito Septiembre 19 de 1876”. La primera frase obviamente hace referencia a la propiedad del documento, luego se apunta, como se pudo constatar seguidamente en otras fotos, el nombre del personaje correspondiente a la fotografía. Fue hecha en “Pintores y fotógrafos Pérez Básconez y Cía. Calle del Teatro Esquina de S. Agustín, Guayaquil” [entendemos se refiere a la calle Guayaquil].



















1. Foto de Juan Agustín Guerrero. Compilación y digitalización: P. Guerrero

Por la fecha que consta podemos deducir que la foto pasó a manos de Ortiz, el mismo año en que salió publicada la obra de Juan Agustín Guerrero La música ecuatoriana desde su origen hasta 1875 (Quito, 1876), cuando Guerrero contaba con unos 58 años de edad aproximadamente. En la segunda fotografía que se encontraba junto a la anterior en cambio se escribe: “Es de Amable Carlos Ortiz. Quito, julio 26 de 1877”. Fue realizada en “Pintores y Fotógrafos en el Ecuador Quito por Rafael Pérez e Hijo”.






















2. Foto de Juan Agustín Guerrero. Compilación y digitalización: P. Guerrero

Hasta el momento no se había logrado hallar una fuente documental gráfica divulgada que muestre a Juan Agustín Guerrero y, tomando en cuenta que murió en 1886[1], se nos hacía difícil - en lo que a material fotográfico se refiere- el pensar que se encontraría un documento -para nosotros- de esta importancia.

Si bien existía una pequeña posibilidad de error, por el hecho de existir en la misma época un militar, J. A. Guerrero, del cual vimos alguna vez un folleto de su autoría sobre temas militares con el que podría confundírselo, nos respaldamos en la circunstancia de que las fotos se encontraron entre las pertenencias de un músico que fue su discípulo, lo cual nos da un grado de confiabilidad significativa como para poder aseverar que se trata efectivamente del poeta, pintor y músico Juan Agustín Guerrero [las dudas se han disipado debido a que hemos podido ver la foto de J. A. Guerrero y no tienen nada que ver con las que hemos publicado en esta oportunidad, nota adicionada en junio de 2012]. Más adelante pudimos encontrar un cuadernillo manuscrito de apuntes de Amable Ortiz en el que hace referencia también a Guerrero:

  • Juan Agustín Guerrero T. Literato, pintor, poeta y músico, escribió dos cursos elementales de música que sirvieron de texto en el Conservatorio Nacional de Música fundado por el Exmo Sr. Dr. Gabriel García Moreno el año de 1870, en donde desempeñó el cargo de Subdirector y Director por dos ocasiones, a la vez que de profesorado de piano aunque no era gran ejecutante por tener las manos demasiado pequeñas que impedían el juego de octavas; pero en conocimientos era casi profundo.

Otra revisión permitió encontrar fotos de los músicos Manuel Salazar y de Aparicio Córdoba. En otro momento haremos referencia a esos y otros hallazgos interesantísimos que hemos hecho en este año y que contribuirán al conocimiento de la música en épocas independentistas y a la música popular en la primera mitad del siglo XIX.

***

Suelen decir que en cada hallazgo de esta naturaleza hay cierta forma de fetichismo; pienso que no, pues para mí de lo que se trata es de ir armando una especie de rompecabezas o de mapa que nos ayude a comprender mejor la historia de la música en nuestro país y que buena parte de los materiales -fuentes visuales en este caso- para ello son válidas, siempre y cuando se supere la ansiedad individual y fetichista del coleccionista y se dirija el esfuerzo hacia la interpretación histórica de nuestra comunidad, para la cual trabajamos tratando de comprender el entorno y proceso pasados que nos permitan en algún momento vivir un mejor presente. Ese mapa que hemos mencionado se va complementando de a poco si revisamos el libro de Wilson Hallo en que se difunde la obra pictórica de Guerrero; los datos recogidos por el P. José María Vargas; el hallazgo en Cuenca de parte de nuestro amigo Carlos Freire de una obra pautada de Guerrero La cinta azul[2]; el registro bibliográfico que hemos hecho de sus obras impresas (La música desde su origen…, Yaravíes quiteños y sus libros de teoría musical, véase la bibliografía); la compilación hemerográfica realizada por Alfonso Campos; y ahora la posibilidad de mirar la imagen de este apreciado músico y pintor ecuatoriano del siglo XIX, pionero del registro historiográfico musical.

La revisión de los criterios de Guerrero que se asientan, tanto en su opúsculo de historia de la música, como en una hoja suelta titulada Al público[3] que se guarda en la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, ratifican un pensamiento progresista, anticolonialista y de defensa artística local, postulados a los que hay que sumar una acción admirable: el realizar una de las primeras compilaciones pautadas de música indígena y popular ecuatoriana en el siglo XIX (hacia 1865), a la que se tituló como Yaravíes quiteños, que en suma le dan la categoría, como lo hemos dicho ya en escritores anteriores- de fundador de las bases que sirvieron para las expresiones nacionalistas musicales en el Ecuador del siglo XX.


Quito, 7 de diciembre del 2009


Notas:

[1] La fecha de su fallecimiento es el 20 de abril de 1886, la documentamos en el periódico bisemanario El Comercio y la incluimos en la introducción que hiciéramos para la reedición de los Yaravíes quiteños (1996).
[2] Exceptuando la partitura hallada en Cuenca, su obra creativa se halla extraviada; se sabe compuso una zarzuela y alguna vez el musicólogo ecuatoriano Segundo Luis Moreno escuchó un vals interpretado por una banda militar; el resto de su obra musical sigue extraviada o perdida irremediablemente.
[3] En esta hoja de 1878, firmada por Juan A. Guerrero, se pide se reabra el clausurado Conservatorio. Es digno de mencionar que un año antes se ordenó la salida de los músicos de la casa en donde funcionaba el Conservatorio para convertirlo en cuartel. Hasta tanto Juan A. Guerrero prestó su casa para que funcionase allí provisionalmente. Pero el Conservatorio no se reabrió, fue clausurado por Veintemilla, y los profesores quedaron impagos.

ANEXOS:
A continuación insertamos la siguiente documentación relacionada a Guerrero:
1. Partitura La cinta azul. Compilación y digitalización Carlos Freire. Levantamiento de la partitura a finale P. Guerrero.
2. Escrito de Juan Agustín Guerrero tras la clausura del Primer Conservatorio: Compilación y digitalización P. Guerrero.
3. Pequeña bibliografía para el estudio de Juan Agustín Guerrero.









































































Bibliografía para el estudio de Juan Agustín Guerrero

Por: P. Guerrero Gutiérrez

1. GUERRERO, J. Agustín. Consolatrix afflictorum. Quito, 1868.

2. GUERRERO, Juan Agustín. A la pintura. Composición. Quito, 1873.

3. GUERRERO, Juan Agustín. La música ecuatoriana desde su origen hasta 1875. Quito: Imprenta Nacional, 1876. 54 p.
Historia. Es el primer libro impreso de historia de la música ecuatoriana. Contiene información histórica, sobre todo de actividades musicales en la ciudad de Quito.

4. GUERRERO, J. Agustín. Catecismo musical. Riobamba [Reimpreso en Riobamba]: Imprenta del Seminario, [s.f.]. 32 p.
Teoría de la música.
5. GUERRERO [Toro], Juan Agustín. Curso elemental de música que comprende desde el conocimiento del sonido hasta las reglas de armonía, composición é instrumentación para orquesta y banda militar, y el sistema de las voces humanas. Quito: Oficina de tipografía de F. Bermeo, [1875]. 91 p.
Teoría de la música.
6. GUERRERO, Juan Agustín. Al público [hoja suelta]. Quito: Imprenta de Juan Pablo Sanz, 5 de abril de 1878. 1 p.
Petición para que se reabra el Conservatorio.

7. GUERRERO, Juan Agustín. El cráter del Pichincha. Quito: Imprenta de Manuel V. Flor, 1880.
Poesía.

8. [GUERRERO, Juan Agustín, recop.]. “Yaravíes quiteños” [Presentados en el Congreso Internacional de Americanista por Marcos Jiménez de la Espada]. En: Congreso Internacional de Americanistas, Actas de la cuarta reunión, Madrid, 1881, vol. 2, p. I-LXXXIII. Madrid: Imprenta de Fortanet, 1883.
Colección de partituras de música indígena y popular.

9. GUERRERO, J. Agustín. Juicio artístico crítico sobre el cuadro que va a servir de telón principal del teatro de Quito. Quito: Fundición de Tipos de M. Rivadeneira, 1883. 16 p.
En torno al telón de fondo del que sería el Teatro Sucre.

10. GUERRERO, J. Agustín. Curso elemental de música. Que comprende desde el conocimiento del sonido hasta las reglas de armonía, composición e instrumentación para orquesta y banda militar y el sistema de las voces humanas. Quito [Reimpreso en Quito]: Imprenta de las EE.CC., 1895. 67 p.
Teoría de la música.
Bibliografía adicional
1. Acta de la pública y solemne instalación de la Escuela Democrática de Miguel de Santiago. Quito: Imprenta del Gobierno, 1852. 26 p.
Se menciona A Juan A. Guerrero y la ejecución de una sus piezas musicales con orquesta.

2. ARAÚJO, José de Jesús. Lo que vale el juicio artístico crítico &. &. de don J. Agustín Guerrero. Quito, Imprenta de Juan P. Sanz, por José María Sanz, 1884. 17 p.
Critica el opúsculo que publicara Juan Agustín Guerrero: Juicio artístico crítico sobre el cuadro que va a servir de telón principal del teatro de Quito. Trae algunas informaciones del músico Guerrero.

3. ECHEVERRÍA, Juan Abel. “Epitafio [Juan A. Guerrero]”. En: El Comercio. Quito, 24 abril, 1886.

4. Discursos pronunciados en la sesión pública de exibición por los miembros de las Sociedades Democráticas de Ilustración, de Miguel de Santiago y Filarmónica, en sétimo aniversario del seis de marzo de 1845. Quito: Imprenta de Gobierno, 1852. 38 p.
Consta discurso de Juan A. Guerrero.

5. MERA, Juan León. Poesías. Quito: Imprenta de Bermeo, por Julián Mora, 1858.
Véase: “El canto del llanero”, p. 60-62 (a base de esta obra Juan A. Guerrero creó una zarzuela?).

6. Navarro, José Gabriel. "Juan Agustín Guerrero". En: La pintura en el Ecuador del siglo XVI al XIX, p. 179-180. Quito: Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, Dinediciones, 1991.
Reseña corta del pintor y músico; también acuarela de Guerrero, titulada: Don Santos, músico y compositor, p. 188.

7. ESCUDERO de Terán, Ximena. "Guerrero, nuestro primer cronista gráfico". En: Diners, año VIII, No. 61, de junio, p. 36-39. [Quito]: Diners Club del Ecuador, 1987.
Trata sobre el compositor Juan Agustín Guerrero Toro, aunque no enfoca su faceta musical sino sus cualidades plásticas.

8. FONSAL. Imágenes de identidad: acuarelas quiteñas del siglo XIX / Alfonso Ortiz, introducción y artículos de varios autores, Biblioteca Básica de Quito, BBQ, 6. Quito: Fonsal, 2006. 563 p.
Trae varias menciones y acuarelas de Juan A. Guerrero.

9. FUNDACIÓN HALLO. Imágenes del Ecuador del siglo XIX. Juan Agustín Guerrero. Con introducción y notas biográficas por Wilson Hallo. Quito: Ediciones del Sol; Espasa Calpe, 1981. 178 p.
Arte, estudio. Véanse 12 partituras de música indígena, recogidas por Juan Agustín Guerrero, después de la p. 162: El masalla, El albacito, El llanto, Yupaichisca, El sanjuanito, El mayordomo, Doña Lorenza, Barlota, Calliman llugcixpa, Canto ,El yumbo, El Cuxnico; véase también: “Obras importantes de Agustín Guerrero: Música”, p. 25-36.

10. Guerrero Gutiérrez, Pablo, Ed. Yaravíes quiteños. Juan Agustín Guerrero: música ecuatoriana del siglo XIX, Colección Materiales Musicales del Ecuador: Historia, No. 1. Quito: Archivo Sonoro del Municipio de Quito, 1993. 91 p.

11. GOMEZJURADO, Severo. “García Moreno promotor de las bellas artes”. En: Vida de García Moreno, t. 7, p. 102-142. Quito: Editorial Don Bosco, 1966.
Sobre el Conservatorio de Música fundado en Quito por el mandatario García Moreno, por lo que trae algunas informaciones de Juan A. Guerrero.

12. [“Nota necrológica: Juan A. Guerrero]. En: El Comercio. Quito, 20 abril, 1886.

13. SALGADO A., Francisco. “J. Agustín Guerrero”. En: La tribuna: diario de la mañana. Quito, martes 16 de septiembre, 1919. p. 2.

14. SALGADO A., Francisco. “J. Agustín Guerrero (II)”. En: La tribuna: diario de la mañana. Quito, jueves 18 de septiembre, 1919. p. 2.

15. VARGAS, José María. Historia del arte ecuatoriano. Quito: Editorial Santo Domingo, 1964. (BCCE)
Véase: “Juan Agustín Guerrero”, p. 183; “El Conservatorio de Música”, p. 187.

16. VARGAS, José María. “Juan Agustín Guerrero”. En: La gaceta, suplemento dominical de El tiempo. Quito, domingo 1 de febrero, 1981. p. 3.

17. VARGAS, José María. “Juan Agustín Guerrero”. En: El arte ecuatoriano en el siglo XIX, (separata del No. 19 de la revista Cultura), ca. p. 30-31. Quito: Banco Central del Ecuador, 1984.
Sobre una de las figuras más importantes de la música y la pintura en el siglo XIX. También informaciones en torno a la música en "Sociedades artísticas", ca. p. 24-25.

18. ZALACAÍN. “Juan Agustín Guerrero: un caricaturista genial”. En: Vistazo, diciembre, p. 61-63. Guayaquil, 1981.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Músicos en andamio: Música infantil y dependencia

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Músicos en andamio: Música infantil y dependencia

Pablo Guerrero Gutiérrez

Cuando nos proponemos regalar un disco de música infantil de creadores ecuatorianos o una película de similares características a nuestros hijos pequeños, es cuando nos enfrentamos realmente a comprender la circunstancia en que nos hallamos en este campo. La producción sistemática de música para niños, música de niños y música escolar en nuestro medio simplemente es nula. Los trabajos existentes son excepcionales y muchas veces son elaborados con mayor buena voluntad que con los recursos adecuados y aún así se hallan agotados, pues de esas producciones se hace una sola edición y en tiraje corto. Nuestra realidad multicultural -que bien debería ser una ventaja- además hace que esta sea una circunstancia de dificultad añadida para la música infantil.

Los niños de nuestro país que tienen radio, televisión, cable, dvd, cantan las canciones de Barny, Lazy Tawon, Mister Maker y Hi Five y cuando no, terminan como intérpretes de las baladas y piezas adultas de amor y otros temas de moda. Canciones de vaqueros gringos, de perreos discotequeros, adaptaciones de los clásicos europeos como la manoseada Estrellita dónde estás… son las producciones con que crecen nuestros niños para beneplácito de gigantes comerciales que han creado los nuevos mercados, no solo de música, que son direccionados a niños y adolescentes latinoamericanos a través de los medios. No habría problema si se compartiera el espacio con música para infantes producida en nuestro medio y con elementos de nuestra cultura; pero con gran esfuerzo se localiza música infantil hecha en Latinoamérica; y para los que creen que el internet es todo, debo decirles que para que existan productos en el ciberespacio éstos deben primero ser creados y colocados allí. Esta condición, aunque solo analiza una pequeña arista del complejo sistema de mercado capitalista, nos hace percatar de la dependencia a la que nos encontramos sujetos.

Cuando llegaron los saqueadores a colonizar a América (como lo hicieron otros en Asia y África con similares artifugios), nos ofrecían la salvación con una cruz de palo, luego nos ofrecieron la iluminación del conocimiento civilizador con papeles impresos en una máquina usurpada a los chinos, y en tiempos contemporáneos nos ofrecen la libertad del libre mercado a través del consumismo salvaje. Detrás de cada salvación, iluminismo y libertad colonialista estuvieron de por medio el saqueo de recursos (oro, caucho, cobre, madera, diamantes, mano de obra, petróleo, agua, etc.) para cuya obtención no se ha reparado en forjar guerras, engaño y muerte. Eran tan angustiantes las circunstancias de los indios americanos, por ejemplo, que se dice que para que sus niños no sean usados como esclavos en las minas, telares y otros sistemas de explotación deshumanizada que implantaron los españoles, rompían las manos de sus hijos cuando nacían.
Cuando los colonizadores se retiran (generalmente son echados a fuego y sangre) dejan no solo una estela de saqueo, orfandad, latrocinio y división sino que dejan una cadena de dependencia institucional, administrativa, política, cultural y comercial, difícil de romper y sobre todo dejan a un cómplice implacable y destructivo, la corrupción. Aún así, por los que vienen, por los niños, nos toca continuar con la batalla por liberarnos, para lo cual nos queda, el amor como la salvación; la paz como la iluminación; la igualdad como la libertad; y, en mi caso, la investigación como forma de lucha.


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En el ámbito literario y de la ilustración se nota que existe al menos una preocupación por el sector infantil y juvenil, cuentos e historietas se ven en los anaqueles locales. No creo en realidad que exista un plan o un proyecto sistemático de la producción de materiales didácticos o de distracción para niños. Me parece solo se trata de chispazos de inquietos y preocupados creadores por dotar de nuevas creaciones en este ámbito a los que se suman intereses de algunas editoriales. Pero qué sucede con la música. Qué materiales están usando en escuelas, colegios, e incluso en las instituciones musicales que deberían ser los creadores y surtidores sociales de estos materiales.

Nos falta responsabilidad para llenar este vacío, pues se supone que disponemos de capacidad y talento para hacerlo. Ciertamente, no tenemos un mercado demandante, que generalmente es el que rige la producción comercial. Difícilmente podríamos en estas circunstancias competir – que es otro de los axiomas del capitalismo- con las transnacionales de la producción infantil que abarca complementariamente, ropa, juguetes, juegos, videojuegos y productos aledaños para niños.

Podemos trabajar desde la comunidad y las instituciones musicales en convenio con el Estado, probablemente no se subsanen proyecciones comerciales, pero si se logra paliar requerimientos culturales, será bastante; naturalmente para que tenga cierto éxito de intercambio, divulgación y utilidad este proyecto debería estar comprometido con la educación. Maestros, compositores, músicos, Estado con los recursos y empresas de distribución podrían ser las protagonistas de este proyecto. No solo se precisa crear música infantil, sino que ésta debe ser grabada y distribuida en los medios educativos y sobre todo tener un lineamiento de creatividad y liberación. En el pasado el Ministerio de Cultura en los años 30´s, por ejemplo, publicó un cuaderno de partituras de música infantil, sin embargo no habiendo los pedagogos musicales que podían usarlo como recurso solo se quedó en un documento impreso que se halla perdido en alguna biblioteca.

Algunas de esas creaciones del pasado podrían también ser seleccionadas para darlas a conocer en este cometido. En Loja existieron tres compositores que dejaron su aporte al cancionero para niños: Salvador Bustamante, Manuel de Jesús Hidalgo y Segundo Cueva Celi; también la riobambeña Lidia Novoa quien por cuenta propia publicó un libro de música para niños; en Cuenca Rafael Sojos, así también crearon piezas infantiles el guarandeño Ángel Honorio Jiménez y en Quito Carlos Amable Ortiz, Inés Jijón y, en nuestro tiempo, Jaime Guevara (“El Cantor de Contrabando”), junto a algunos otros creadores quienes pensaron que con la niñez había que trabajar desde ayer y no dejaron para mañana la tarea que ministerios de Cultura y Educación de la actualidad prorrogan. Con todo esto se podrían hacer cartillas educativas, discos de registro infantiles y de música escolar como refuerzo a la enseñanza, entre otras ideas que se ocurran para este propósito como la constitución de festivales, agrupaciones corales o vocal-instrumentales en las escuelas y colegios.
A propósito de los Comités de Defensa, consideramos que resultaría más beneficioso organizarse en frentes culturales barriales o centros de la sabiduría comunitaria para proponer, conocer, comprender, aprender, enseñar y producir contenidos culturales, de entre los cuales una de las preocupaciones serían los temas infantiles.

En lo que infraestructura se refiere, después de la tragedia de la Factory, al Sur de la ciudad de Quito en la que fallecieron varios jóvenes, hasta ahora el Municipio y el ministerio del ramo no se plantean hacer escenarios culturales adecuados, que bien pudieran estar junto a las tantas canchas deportivas que se construyen. No cuesta mucho dentro de las planificaciones de parques y centros deportivos, incluir una tarima permanente y en otros casos una concha acústica habilitada para hacer presentaciones múltiples, así los artistas, los jóvenes y los niños tendrán espacios de difusión cultural.

A los adultos nos cuesta mucho más el modificarnos y, en tiempo de cambios, son los niños, con herramientas adecuadas, quienes mejor pueden asumirlos para forjar una nueva generación revolucionaria, creativa, crítica y solidaria.


Quito, noviembre 2009.
PARTITURAS
1. Ejemplo 1. Mi casa del compositor Carlos Amable Ortiz.
2. Ejemplo 2. Doña semanita de la compositora riobambeña Lidia Noboa.
3. Ejemplo3. Yo tengo en el huerto (bomba) del compositor César Santos.