Archivo Sonoro de la Memoria y el Patrimonio Musical Ecuatoriano: historia, partituras, creadores e intérpretes del Ecuador; música ecuatoriana; música del Ecuador. Materiales de divulgación /Bitácora personal de Fidel Pablo Guerrero, Director del Archivo Equinoccial de la Música Ecuatoriana (ex-Archivo Sonoro de la Música Ecuatoriana).
Quito.Ecuador-Suramérica.
Escribir a: musicadelecuador@gmail.com
Hablar de Jorge Icaza Coronel
(Quito, 1906-1978) y de Luis Humberto Salgado (Cayambe, 1903- Quito,
1977) es hablar de hombres radicales. El primero, notable escritor indigenista,
hombre de izquierda defensor de los oprimidos a través de las letras y la dramaturgia,
es autor de reconocidas obras donde la lucha del hombre por la libertad e
igualdad fueron una permanente; una de sus señales más destacable es ese libro
que causa dolor y rebeldía llamado Huasipungo
(1934). Salgado por su lado, un revolucionario de la música ecuatoriana;
creador nacionalista de óperas, sinfonías
y suites, y muchas obras por
estrenar, sin olvidarnos de su Sanjuanito
futurista (1944), grabado por motivación nuestra en los años noventas
(1995), precisamente por el pianista Guillermo Meza, quien ahora nos presenta
este feliz hallazgo.
El escritor Jorge Icaza.
El músico Luis H. Salgado.
A partir de la inauguración del Teatro Sucre en 1887 la visita de
Compañías de ópera, opereta y danzas era frecuente. Se creó un público que
asistía con alguna regularidad a presenciar estos eventos, aunque la mayoría de
ocasiones era para ver y escuchar programaciones de música o de drama
extranjeros. En el ámbito lírico o dramático, el montaje de obras locales era
una excepción. Eran pocos los músicos
ecuatorianos que tomaban –por la múltiples problemáticas que ello implicaba- el
riesgo de montar sus obras en aquel escenario; entre los que sí lo hicieron podemos
resaltar a Vicente Bermeo (s. XIX- s. XX), Sixto María Durán (1875-1947), Francisco
Salgado (1880-1970), Pedro Pablo
Traversari (1874-1956) y Luis Humberto Salgado (1903-1977), entre contados
otros.
En los años 40’s se expandió el pensamiento indigenista y varios
escritores, pintores y músicos plegaron a sus premisas artísticas buscando consolidar
una escuela nacional. Jorge Icaza consideraba que había que superar aquellos
intentos de graciosas posturas sin
trascendencia, el capricho del snob y
de la escena para el turista, para llegar a crear una “actitud” latente en el
corazón de la muchedumbre popular que pide a gritos ser interpretada, verse,
saber lo que es, en la línea de su anhelo, para romper con ese “vivir callado
de nuestro pueblo” (en: “Temporada de danza”). Así mismo se hacía eco en las
palabras del bailarín ruso-norteamericano D’mitri quien en la misma época había
presentado su danza moderna con
piezas ecuatorianas y quien sostenía que había que crear: “un conjunto de este
género de danzas, con el fin de representar en movimiento la tradición y
riqueza folklórica del Ecuador. Una academia donde se investigue sobre los
principios de todas las costumbres y
tradiciones del pueblo, con el propósito de formar un ballet, una
expresión en movimiento del pueblo de su país. No debemos despreciar la escuela
tradicionalista, pero todo nuestro énfasis, todo nuestro entusiasmo, debe ser
puesto en el ballet moderno, fomentado así el espíritu creativo de las nuevas
generaciones”.
Estos ingredientes intelectuales que confluían en el medio,
seguramente contribuyeron para que El
Amaño, con el respaldo de la recién creada Casa de la Cultura Ecuatoriana
(1944), se pusiera en escena con la participación de tres grandes artistas
Icaza, Salgado y Guayasamín.
El amaño
En 1947 llegó la Compañía de Danzas Españolas de Ana María, la cual
dio varias funciones en el Teatro Sucre y tras hacer una gira corta por algunas
provincias, a mediados del mes de agosto recibió la propuesta del compositor Salgado de
montar un ballet ecuatoriano que se
titulaba “El Amaño”.
No hemos encontrado esta palabra como de origen quichua, aunque era
muy usado en el sector campesino indígena, queriendo significar con ello a una
pareja vivía “arrejuntada”, sin casarse por “lo legal”, o dicho de otro modo, quien
se amañaba vivía, por así decirlo, “fuera de los parámetros santificados”, de
ahí que creemos que la palabra tenía más un sentido de maña o de mala maña:
vivir de manera mañosa. Naturalmente esto visto desde el pensamiento
conservador y religioso.
Anuncio de la presentación de El amaño. El Comercio, 1947.
En el glosario de la obra Huasipungo
se establece su significación así: “Amaño: Tiempo para acostumbrarse al
matrimonio, tiempo para conocerse
económica, moral y sexualmente”.
Presentación
Los medios de prensa de la época con publicidad pagada promocionaron
el evento. Por esos anuncios es posible saber que El amaño se presentó, bajo el auspicio de la Casa del Cultura
Ecuatoriana en el Teatro Sucre en varias funciones, así como otros datos
interesantes que los damos a conocer seguidamente:
Viernes 29 de agosto de 1947
La Casa de la Cultura Ecuatoriana con el Gran Ballet Español Ana María
Presentan el ballet ecuatoriano
“El Amaño”
Música: Luis H. Salgado
Argumento: Jorge Icaza
Coreografía y montaje: Ana María
-Y he aquí la suma de otro ecuatoriano significativo de las artes
plásticas-: Oswaldo Guayasamín, en la escenografía.
Vestuario : Jorge Bayas.
Los personajes que tenía el ballet
eran los siguientes:
La india moza: Ana María
El indio mozo: Roberto Ximénez
El alcalde Julio Calderón
El cura: Moisés Fuentes
Y 14 personas más conformando la “Gente del pueblo”
En la obra sería factible escuchar la canción sagrada Salve, Salve Gran señora (una melodía
indígena a la que en tiempos remotos se puso texto católico y aún se canta en
las procesiones religiosas), así como un Aire
de yumbo, un sanjuanito y un tema
titulado Idilio indígena.
No menciona quien ejecutaría la música, fue una orquesta, o acaso se
hizo con el respaldo de dos pianos como la obra encontrada? Más adelante,
cuando se junten los pedazos del rompecabezas histórico, posiblemente se cuente
con el conjunto completo de la obra. Se sabe, según una nota de prensa, que el
Ballet Español de Ana María llevó la obra para representarla en otros países,
así que si quedan los documentos, existe la posibilidad de hallarla, pueda ser
que en España? La investigación es de paciencia, pero por lo pronto esta
versión para dos pianos es los más cerca de conocer la obra perdida de Salgado.
Anuncio en El Comercio. Quito, Viernes 29 de agosto.
Anuncio en El Comercio. Quito, Domingo 31 de agosto, 1947.
Felicitamos pues a Guillermo Meza por este hallazgo significativo que
ha hecho en el archivo personal de quien fuera la distinguida creadora Inés
Jijón (1909-1995), alumna del compositor Salgado. Seguro que este “hallazgo” se
convertirá en un gran “descubrimiento” cuando podamos acceder y escuchar la
obra que entendemos se realizará dentro de poco. Que así sea.
Estimados seguidores y visitantes de la bitácora. No he tenido oportunidad para subir materiales nuevos, así que este espacio ha quedado abandonado por algún tiempo. Hoy procuraré retomar el trabajo para que ustedes dispongan de documentación que pueda servir para el conocimiento de la música de nuestro país.
Saludos
El día que falleció el compositor Luis Humberto Salgado era un lunes Algunas de sus obras que no se conocían
Por Fidel Pablo Guerrero Para: www.soy músicaecuador.blogspot.com
Foto que no se conocía del joven músico Luis H. Salgado. 1929.
Luis Humberto Salgado Torres (Cayambe, Pichincha, 1903-Quito, 1977) es uno de los grandes compositores ecuatorianos del siglo XX y sin duda, también es parte del prontuario de los importantes compositores de América. Su trabajo creativo está enmarcado dentro de una premisa principal: el nacionalismo. Ciertamente que su nacionalismo fue desde el tratamiento conservador o tradicional hacia modelos creativos de profunda innovación. Suele, por eso, decirse que Salgado no fue solamente nacionalista, sin embargo esa fue su vena creativa principal; sus trabajos vanguardistas, Sanjuanito futurista, y sus sonatas para piano para poner un ejemplo, a pesar del lenguaje moderno, nos permiten encontrar continuos resquicios de su centro vital que tuvo acogida en este creador: el nacionalismo musical ecuatoriano. En varias de sus obras procuró superarse a sí mismo en relación a sus obras tradicionales –y de hecho lo consiguió- pero nosotros creemos que su eclecticismo y experimentación solo le llevó a perfeccionar sus postulados principales. Ciertamente que en su obra Selene, nuevamente como ejemplo, no se logra ubicar aquellos resquicios nacionalistas, quizá por el tema que estaba describiendo en esta obra, pero incluso en sus rapsodias y sonatas llenas de cromatismos y aquellas con atonalismos (donde “el nacionalismo se difumina”) es factible encontrar motivos de los géneros y ritmos populares ecuatorianos.
En varias enciclopedias y estudios importantes, incluido el Diccionario Grove, la revista Opus N° 31 y la biografía realizada por su colega Claudio Aizaga, señalan como fecha de fallecimiento de Luis Humberto Salgado el día 11 de diciembre de 1977. Esa información es incorrecta. La fecha de fallecimiento es un día después, el lunes 12 de diciembre.
Salgado estaba preparando un recital auspiciado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana que se realizaría en el Teatro Sucre el día 13 de Octubre. De su puño y letra existe el borrador manuscrito del programa de mano a presentar:
“Casa de la Cultura Ecuatoriana Recital de piano Profesor Luis H. Salgado Teatro Sucre Martes, 13 de Diciembre A las 8 p.m. -Entrada libre-“
Entre las obras que ejecutaría constan:
“El Herrero Armonioso / Federico Haendel Sonata en mi bemol mayor L. Van Beethoven Nocturno en fa sostenido mayor / F. Chopin Polonesa en la bemol mayor / F. Chopin”
La parte dos estaría conformada por creaciones ecuatorianas y latinoamericanas: De su padre, el compositor Francisco Salgado tocaría:
“Ayes de mi tierra (elegía) La Sierra y el Litoral (fantasía concierto)”
Y de compositor argentino:
“Santos Vega bajo un sauce llorón (Alberto Williams, 1862-1952) Adió a la Tapera (Alberto Williams, 1862-1952)”
Para cerrar el programa, incluyó dos de sus obras. (En este punto siempre me ha parecido una modestia inadecuada de los compositores ecuatorianos. Si miramos los distintos programas presentados por Salgado u otros, eventualmente incluían alguna de sus obras; por lo general una. No hemos hallado un recital de piano en que ejecute su obra exclusivamente, tal vez lo veía como una falta de modestia).
“La Pascua del sol (preludio) / Luis H. Salgado Rapsodia aborigen / Luis H. Salgado”
Fotografía de Salgado en su madurez. AH-MCE
Austeros también son los datos biográficos que el mismo Salgado escribió en el programa de mano mencionado:
“Realizó sus estudios de Piano en el Conservatorio de Música de Quito, graduándose en 1928, a más de haber obtenido su Bachillerato en Humanidades en 1925. Los estudios de composición los efectuó con su padre, el maestro Francisco Salgado A., quien a su vez fue discípulo del eminente compositor italiano Domingo Brescia.
"Ha recibido apreciable número de premios en certámenes de Composición; como pianista, ha dado recitales y ha intervenido en conciertos de Música de Cámara y también ha colaborado (al piano) con solistas de fama internacional, como Henri Szering, etc. La dirección de orquesta no es ajena a su actividad profesional, pues, en las dos ocasiones que estuvo al frente del Conservatorio de Quito (1952-55: 1971-1976), presentó con la Orquestal del Plantel numerosos y aplaudidos conciertos sinfónicos.
“El IV volumen de Compositores de América de la OEA, ha publicado en 1958, contiene la síntesis biográfica, retrato y catálogo de las obras del profesor mencionado”.
Caricatura de L. H. Salgado hecha porAndrés Carrera a pedido del autor de este artículo, ca. 2004. Col. Archivo Sonoro.
Luis H. o Luis Hache -como se le conocía- estaba el 12 de diciembre en el Instituto Interamericano de Música Sacra ensayando, dando los últimos toques al recital del día siguiente. Lo encontraron desfallecido y el médico que lo atendió ya no pudo hacer nada. Fue pues, justo el día anterior a su presentación que falleció Salgado. Claudio Aizaga en su bosquejo biográfico asienta que fue por ansiedad que murió Salgado. El parte médico decía: “síncope cardiaco”.
El compositor Salgado en una de las salas del Instituto Interamericano de Música Sacra.
De su obra nacionalista tradicional incluimos una partitura que no se ha registrado en su catálogo creativo hasta ahora, la misma que la localicé, en una de las dependencias de la Casa del Cultura Ecuatoriana. Se trata del pasillo Brindis, es la pieza N° 4 de la colección que tituló Cancionero ecuatoriano. No menciona a quien le pertenece la letra. En la portada consta la siguiente información: Cancionero ecuatoriano (Yaraví, Danzante, Sanjuanito, Pasillo, Albazo, Aire típico, Alza y Rondeña) para canto y piano / Letra: Varios / Música Cincinato. El seudónimo indica que esta colección fue presentada a uno de los concursos organizados por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de los años 40’s (al parecer hacia 1948). Otras obras que no constan en el catálogo de este compositor y que son parte de la mencionada colección son: Entre copa y copa (albazo) y Cantar del páramo (sanjuanito). En otras entregas procuraremos incluir las mencionadas obras. Por ahora publicamos su pasillo:
Brindis Pasillo Luis H. Salgado, música
Con la guitarra en la siniestra mano y la copa en la diestra voluptuosa, se alzó a brindar, entre el festín ufano, temblando de emoción la nueva esposa.
Yal empinar, con aire soberano, entre feliz y triste y orgullosa señores: brindo por mi padre anciano, este mendigo que a mis pies reposa.
Corrió un rumor de befa entre la gente, el novio murmuró desazonado, de verse con tal suegro derrepente,
más ella, despreciando a los aviesos, tomó al mendigo, lo sentó a su lado, y lo bañó de lágrimas y besos. Partituras de Brindis (pasillo) / Luis H. Salgado. Canto y piano. Dar click en la imagen para ver e imprimir en formato grande.
Video: Rapsodia N° 2 (fragmento) / Luis H. Salgado. Piano solo. Intérprete: Eduardo Florencia. Tomado del registro sonoro Melodía inevitable. Fonsal.
Los que “están [o estamos] en la luna” no necesariamente creen en selenitas, ni en naves espaciales que los transporten hasta la fuente satelital de inspiración. Sus motivos son usarla como recurso metafórico para lo inalcanzable, lo brillante, lo misterioso, lo fantástico y lo romántico. Así muchos creadores han usado a esta azul compañera de viaje, como pretexto en alguna de sus obras literarias y de ficción. Entre nosotros y en lo que a música se refiere, se hicieron también “creaciones lunares” entre las que podemos asentar: Claro de luna (pasillo) del músico Rubén Uquillas cuyo texto dicen pertenece al reconocido poeta Jorge Carrera Andrade; Noche de luna y 9 de Octubre (pasillo) de Carlos Chávez, Luna llena (aire típico) de autor anónimo y ejecutada por los Troveros Criollos, Alto caminó la luna (sanjuanito) de Manuel Mantilla Cerón, Luz de luna (vals) de José I. Veintemilla, A la luz de la luna (vals) de Nicolás Abelardo Guerra, Er montubio en la luna (galope), entre otras.
Er montubio en la luna Galope Texto Rodrigo Chávez González Adaptación del músico guayaquileño Guido Garay
Estamos sobre la luna Brincando como er canguro, Con Armstrong estamos seguros En el módulo lunar.
Es verda’ que este corral Es muy frío y desolado Pero con Aldrin y mi machete no le temo a este lugar.
Ya estamos sobre Selene Con el pasito lunar. (Tomado de la partitura manuscrita por gentileza del investigador Wilman Ordóñez).
Partitura de Er montubio en la luna . Dar click en la imagen para ver e imprimir en grande.
Audio de Er montubio en la luna. Dar click en play y subir el volumen.
Para llegar a la luna, a veces, se requiere un transporte y para ello se crearon las historias de fabulosas naves y de seres extraños que se movilizan en ellas e incluso -se dice- han venido al Tercer Planeta a traernos grandes adelantos tecnológicos. Parece que los únicos que llegaron a negociar con esos seres extraterrrestress son los “gringos”, pues no, no se nos han aparecido contactos para entregarnos la tecnología, a lo que más ha llegado a nosotros es la tecno-cumbia, la titulación de tecnologado (¡?) que dan en las instituciones musicales después de 13 años de estudio y lo que sí se puede decir que es de extraterrestres, es que hemos desarrollado la tecnología suficiente para instalar universidades enteras en un pequeño garaje, lo cual sorprende a propios y a extraterrestres. Sin embargo los ufólogos mantienen que todo se va a solucionar pues ya vienen los seres superiores y nos traen los avances más fabulosos. De ser así muy pronto estaremos sembrando choclos en la luna.
Enamorados en la luna. Promoción de un pasillo de F. Paredes Herrera que apareció en un diario guayaquileño en los años 30’s. Colección Wilma Granda.
Efectivamente, los norteamericanos son los que han tenido más abducciones y contactos cercanos de 1ro, 2do y 3er tipo (hay rubias del Pentágono que se han contactado cercanamente hasta con 4 tipos). En julio de 1947, en Roswell, Nuevo México, EEUU, se supone chocó un plato volador, semejante circunstancia es considerada como el evento ufológico más trascendente. Así mismo se habla de la mítica Área 51 en donde se guardan todos los objetos e información extraterrestre (lo máximo que tenemos aquí son 51 áreas sin alcantarillado y sin información de vías terrestres).
De todos modos los músicos creaban versiones futuristas sobre platos voladores y amores marcianos. Hay una pieza musical anglo que se tradujo al español y circuló en nuestro medio con el título de Marcianita, llegando a ocupar los primeros lugares del rock and roll.
En nuestro país también se creía, musicalmente hablando, en platillos voladores. En la capital, en febrero de 1950 se hizo una versión criolla en torno a los objetos voladores que puede contribuir en el debate de los ufólogos. Su autor el “Rey del Pasacalle” César Humberto Baquero:
El platillo volador Pasacalle César Baquero, música y texto
Cuando negra nos casemos Yo te llevo al cielo azul En la nave más moderna Que hasta aquí se conoció.
No se asombre mi morena Ni me crea un hablador Es la nave más moderna: El platillo volador.
Por el Marte y por el Venus Por la Luna pasaremos Protegidos amor mío Para nunca fracasar.
Nuestro amor como será En el inmenso azul del cielo. De la tierra lo verán Como un lucerito más.
Portada de la partitura de César Baquero: El platillo volador.
Partituras de El platillo volador. Dar click para ver en grande e imprimir.
Audio de El platillo volador de César Baquero. Dar click en play y subir el volumen.
Al parecer su texto tecnológico no dio paso a que los dúos y tríos de una época abolerada y dulzona se interesaran en esta pieza musical, a tal punto que no la hemos encontrado grabada; quizá quedó sin registrarse discográficamente por ello damos a conocer su partitura, al menos como una rareza que estaba condenada al olvido[1].
Otros sucesos notables, vinculados al mismo asunto han inspirado a los artistas. El alunizaje del hombre fue un acontecimiento imborrable para los que en los años 60’s no fueron a Woodstock y tenían la suficiente conciencia de preocuparse de esa proeza, considerada el mayor logro del siglo XX después de la pérdida de la guerra en Vietnam, la creación del símbolo de pis and lov y la marihuana como otro medio de transportarse al espacio. El 20 de julio de 1969 el hombre pisó suelo extraterrestre. El astronauta Neil Armstrong puso su bota sobre la Luna y dijo las históricas palabras: "éste es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la humanidad". Se parece al chiste de doble sentido que hacen los masones: "éste es un pequeño MA para un hombre, pero un gran ZON para la humanidad".
Todavía está en tela de duda si en realidad los estadounidenses, en esa despiadada competencia de la conquista del espacio entre comunistas y capitalistas, llegaron o no a pisar el satélite. Se promocionaron mucho los registros fílmicos sobre el asunto. El asombro en el mundo era mayúsculo; recuerdo que muy niños mi padre nos trajo un modelo de papel a escala del modulo lunar que venía con alguna promoción, de cigarrillos creo. Entre las fotos y registro visuales del alunizaje se ve a la bandera gringa flameando en medio del suelo lunar, lo raro es que dicen que eso es imposible por la falta de viento en lugares de poca gravedad. Ciertamente es que desde el supuesto alunizaje, jamás se volvió pisar tierra selenita y muchos científicos y excépticos creen que fue el mayor engaño astrolunar del siglo XX.
De todas manera, impresionado por aquella epopeya cósmica, el increíble compositor cayambeño, Luis Humberto Salgado (1903-1977) creó su obra Selene (con cuyo nombre también se conoce a la luna, de ahí lo de selenitas). Esta obra para trío de maderas: flauta, oboe y corno inglés, creada en Quito entre el 3 agosto y el 24 agosto de 1969, dedicada a los protagonistas de la hazaña: Armstrong, Aldrin y Collins, consta de 3 movimientos: I. Partida (Adagio molió); II. Alunizaje (Andantino); III. Retorno (Adagio Quasi Andante).
Audio Selene / Luis H. Salgado
Si se hubiese llegado a confirmar que fue un truco cinematográfico, con el propósito de ganar la carrera espacial a los rusos y que las pruebas del alunizaje se falsificaron, seguramente el temperamental Salgado hubiese roto su obra, aunque habría sido suficiente con que le cambie de nombre y en vez de Selene le bautizara como Selena, con lo cual, sin saberlo habría homenajeado a la desaparecida cantante de tex mex.
Hablando de lunáticos me recuerdo la historia de la “Guerra de los Mundos”, un programa radial que causó conmoción en Quito y sus alrededores, en febrero de 1949 y que luego produjo una tragedia: la quema de las instalaciones de las “bestias salvajes” de El Comercio (aunque para algunitos eso no sería tragedia). Leonardo Páez era presentador radial, narrador y músico. Páez fue el creador de varias piezas populares entre ellas de las clásicas La tuna quiteña (pasacalle), Reina y señora (pasacalle) y Misa de doce (albazo), y fue integrante del gran Dúo Villavicencio-Páez. Trabajó en Radio Quito y se le ocurrió hacer la versión ecuatoriana de La Guerra de Los mundos, cuya base era una novela de 1898 que se montó en los EEUU y causó tremendo impacto, pues al igual que en la versión quiteña, se hizo creer que los extraterrestres invadían y destruían el país.
En la radio se interrumpió la canción que el dúo Benítez-Valencia estaba interpretando para dar una noticia de última hora: nos invadían los extraterrestres. De a poco se mencionaba que avanzaban por la ciudad y ya estaban en la Alameda y que a su paso solo quedaban cenizas. Muchas personas creyeron que en realidad se trataba de una incursión de seres alienígenas. Mi madre me contó que en Pomasqui se hicieron sonar las campanas avisando el acontecimiento y que se vivieron momentos de pánico. Cuando el susto pasó y los radioescuchas se percataron del engaño decidieron ir en pos de los engañadores. Al grito de “abajo los Mantillas” (dueños de El Comercio y Radio Quito) -según nos lo dijo uno de los testigos presenciales, el cantante don Gonzalo Benítez-, decidieron prender fuego al edificio. Varias personas murieron, entre ellos dos músicos: el violinista guayaquileño Perfecto Alvarado y el pianista Raúl Molestina, quienes trabajaban en las presentaciones musicales de la radio. Don Gonzalo señalaba que muchos músicos, actores que estuvieron en la planta radial se salvaron arriesgándose por pasajes y altillos peligrosos hacia los edificios contiguos; tanto él como el “Potolo” Valencia lograron salir ilesos, con algunos golpes y raspones por cierto en medio del calor intenso y el zinc y ladrillo que quemaba. Contaba que también estuvo un contrabajista -y bromeando señalaba-: “con esa manotas callosas que tenía no sentía ni el calor de los ladrillos y logró trepar y salvar su vida”.
Gráfico realizado el mismo mes del incendio. 1949. Compilación Fidel Pablo Guerrero.
Páez tuvo que escapar de la turba enfurecida y ocultarse por un tiempo, dicen que en alguna población de la provincia de Imbabura, en donde compondría el pasacalle Reina y señora (Tierrapreciosa la de Imbabura, la más hermosa del Ecuador…). Luego se radicaría definitivamente en Venezuela.
El músico Carlos E. Murrieta, al parecer poco después de que se estrenó “La Guerra de los Mundos”, para que pase el susto, hizo un pasillo titulado Los marcianos:
Los marcianos Pasillo Letra y música: Carlos E. Murrieta
Llegaron los marcianos! Mi linda no te aterres: Son seres naturales Sensibles al amor; Son seres esforzados, De voces melodiosas, Que “armados de guitarras” Hoy cantan para ti!
Auténticos marcianos Al objetivo vamos Sonrientes a la muerte, Sonrientes al querer… Nuestra actitud no es bélica, No puede nunca ser; Por unos ojos bellos, Glorioso es el morir!
Llegaron los marcianos Que pánico no cunda: Somos embajadores De una misión galante: Cantar este pasillo A la atrayente MARCIA, Y retornar a Marte Vivando el Ecuador. (En: El mosquito, N° 3, tomo 26, [ca. p. 9]. Guayaquil, 1949. Obsequio de nuestro amigo, el periodista guayaquileño Hugo Delgado Cepeda).
Bueno… con guerra extraterrestre ficticia, con incendio de por medio o sin él, lo cierto es que nos dejaron locos con el golpe del 30 de septiembre; al parecer los policías y otros sectores reaccionarios pretendían festejar el Día del Pasillo Ecuatoriano (1 de octubre) con magnicidio y todo; la absolución del fiscal y su esposa también nos dejaron sin un tornillo, de nada sirvió el carrito de juguete que llevó a la Asamblea “El Loco” Velasco (Al “Paco” me refiero, no a José María); eso sin contar que los dueños de los medios están como locos con la Ley de Comunicación y enloquecidos están en las filas de Alianza País, pues algunos acólitos gubernamentales van a hacer campaña por el No en la Consulta; cosas locas de la politiquería, quizá por falta de radicalización y de trabajo con el pueblo y no con los “ciudadanos”, o quizá porque hay demasiados infiltrados y oportunistas: es el problema del “izquierdismo curuchupa” que es cosa de extraterrestres; y, como cosa de locos dicen que ya viene “El Loco” Abdalá (el propio de atar). Lástima, pero tengo que interrumpir el soliloquio pues me han venido a ver las Hermanitas Luna y me han traído una camisa de triple manga, dicen que para dar un concierto en el Sanatorio, … es mi hora de jugar en el cuarto acolchonado.
Quito, febrero 2010 (cambios leves en 22 febrero 2011)
Nota: [1] El texto o letra estaba aparte y no colocado bajo la pauta, por lo que lo hemos puesto según nosotros creemos podría ser.
Nuestra bitácora (blog) se hallaba abandonada ya un buen tiempo -por ocupaciones de sobrevivencia, deben comprender-, sin embargo vamos a retomar nuestro compromiso de divulgar la música ecuatoriana por este medio, hasta tanto se haga el lanzamiento de la página web de CONMÚSICA, la misma que se halla en emisiones de prueba.
Nos ha escrito el músico Jenner Baquero y nos solicita colaboremos con la búsqueda de una partitura del compositor Luis Humberto Salgado Torres (1903-1977), quien es considerado como el valor más alto de la música académica ecuatoriana del siglo XX. Este compositor que nació en la población de Cayambe, provincia de Pichincha, creó algunas piezas de música popular “estilizada” o “nueva”; dentro de sus aspiraciones nacionalistas Salgado creía necesario dar a la música popular un matiz más elaborado, y fruto de esa intencionalidad hizo algunos pasacalles entre ellos El farrista quiteño, Quiteño de Quito y El estudiante provinciano, este último lo hemos reconstruido de una transcripción pautada anónima y de la grabación que hiciera Luis Alberto “Potolo” Valencia –pues no ha sido factible hallar el original, que tampoco lo tiene el Archivo Histórico del Banco Central del Ecuador, sitio en donde reposa la mayor parte de la obra manuscrita de este compositor. En otro momento incluiremos también el audio de la grabación.
Para nuestros amigos del extranjero, les comentamos que el pasacalle, tal como lo conocemos ahora, es un género musical para bailar, que se fue constituyendo en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX, bajo el influjo del ritmo del pasodoble español y elementos melódicos -algunas veces pentáfónicos- de nuestras localidades. El musicólogo Segundo Luis Moreno (1882-1972) considera que el pasacalle es fruto de la mixtura del pasodoble y del sanjuanito indígena.
Ciertamente existen piezas que con la denominación de pasacalles datan del siglo XIX, pero no corresponden a las características del pasacalle al que estamos haciendo referencia, que es una danza cantada en compás binario simple (2/4) y que muchas veces aborda dos temáticas en su texto: el de las localidades y el de la fiesta taurina. Aquellos de características taurinas o “pasacalles toreros”, se creaban para ser ejecutados por banda en las corridas de toros. Otra variante, a la cual el historiador Jorge Ñúnez considera como la canción (baile?) de "arraigo", es aquella que canta generalmente a ciudades, pueblos, e incluso barrios (Ambato tierra de flores, Chimbacalle, Soy del Carchi, Lindo Quito de mi vida, etc.). Si bien existía un tipo de pasodoble local que tenía la característica de tener títulos y dedicatorias a personas, amigos o personajes históricos (Tío José, General Plaza, Eloy Alfaro), fue El Chulla quiteño, pasacalle creado en los años 40's por el compositor Alfredo Carpio, el modelo que hizo surgir el denominado “pasacalle de arraigo de las localidades”; luego de la amplia divulgación que alcanzó El Chulla quiteño -con el cual se fomentaba la valoración de la ciudad y sus personajes- aparecerían otros de similares contenidos: Guayaquileño, El chulla riobambeño, Ambato…, etc.
En la región costera, sobre todo en Guayaquil y Manabí (aunque faltan hacer los estudios respectivos para ratificar nuestra aseveración), pareciera que el amorfino fue asimilado por el pasacalle. El amorfino fue un género cuya música se halla extinta y éste sobrevive solo como literatura oral expresada a través de coplas recitadas. Si ponemos atención nos percataremos que hasta la fecha los pasacalles costeños tienen otro sabor al andino y es posible que no solo sea fruto de las características regionales culturales diferenciadas, sino que si aquí, el sanjuanito se fundió con el pasacalle, en la región costa es posible que el amorfino se haya refugiado en el pasacalle costeño.
Retornando a la razón de este escrito hay que señalar que el texto del pasacalleEl estudiate provinciano pertenece a Marco Vinicio Bedoya, y narra aquella circunstancia cuando los jóvenes de las provincias tenían que desplazarse a las ciudades principales para realizar sus estudios. Muchos de aquellos estudiantes que traían sus expresiones culturales de diversos y muchas veces distante lugares, no siempre volvían a sus poblaciones, lo cual entre muchos otros factores fueron haciendo de la capital un crisol de culturas e identidades.
El estudiante provinciano Música: Luis Humberto Salgado Texto: Marco Vinicio Bedoya
Soy el estudiante provinciano, con su noble y bravo corazón; el que trae manos generosas y en sus labios esta bonita canción: “así feliz cantando y estudiando paso, en el amor doy pruebas de fidelidad y la vida siempre me sonríe porque soy el alma de nuestro Ecuador”.
Sé que al volver, allá, a mi pueblito natal, he de encontrar feliz a mi paterno hogar, yo contaré la vida de la capital, recordaré también a la Universidad. Soy el estudiante provinciano con su noble y bravo corazón y la vida siempre me sonríe porque soy el alma de nuestro Ecuador.
Fidel Pablo Guerrero
Quito, 13 de mayo del 2010
Dar click en las partituras para visualizar e imprimir en grande.
Músicos en andamio: Nuevas obras de Luis Humberto Salgado y de Corsino Durán. Partituras de música ecuatoriana
Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez
Hace mucho tiempo atrás registré, en esa continua búsqueda documental que realizamos en archivos y bibliotecas, algunas obras musicales que -muy probablemente- corresponden a los compositores ecuatorianos Luis Humberto Salgado (1903-1977) y Corsino Durán (1911-1975), las mismas que no se hallaban incluidas en sus respectivos catálogos y que ahora que las hemos reencontrado al reorganizar nuestros archivos digitales, las damos a conocer a los interesados para su estudio y -mucho mejor si es- para su interpretación.
Un danzante (que en realidad es un yumbo) de Luis H. Salgado se encuentra en un álbum del Fondo Varios en el Archivo Histórico del Banco Central del Ecuador. Esta obra pasó desapercibida pues no consta el nombre del compositor, sino únicamente un seudónimo, que indica que la obra iba o fue presentada a algún concurso musical. Bajo el título de Cuadro Nativo, esta obra para coro y piano tiene la caligrafía musical de Luis Humberto Salgado, lo aseveramos pues conocemos bien el punto de Salgado. Quizá fue compuesta hacia los años cuarentas y nos parece que el texto también corresponde a Salgado.
Cuadro Nativo
Danzante [yumbo]
Luis H. Salgado
Quejas amargas de sinsabores
En el lenguaje de yaravíes,
Brotan dolientes de rondadores,
En confidencia febril
En las fiestas de nuestros nativos
Con deleite se bailan los aires
Del Danzante y Sanjuán primitivos,
Al son de flautas y tamboril.
Desbordante alegría despiertan.
Despiertan cual rayos de sol de abril
Danzas y ritmos de evocación pastoril.
Otra obra que al parecer fue creada por Salgado es un Salve Regina y que la hallamos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, y que fue presentada a uno de los concursos que organizó esa institución en los años 40’s o 50’s. El texto se apunta como del literato ambateño Juan León Mera y el seudónimo que usa el compositor es de Fray Gerundio.
Salve Regina
Salve, Virgen María
Reina del santo amor,
Salve, que el nuevo día
Brille con tu favor.
Antes del alba el sueño,
Se alzó de nuestra frente,
Y el labio reverente,
Tu nombre pronunció.
Entre muchas otras obras que digitalizamos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana con el investigador Alfonso Campos y que se darán a conocer más adelante a través de la página web de la Corporación Musicológica Ecuatoriana Conmúsica, hallamos una obra en versión coro y piano titulada Huando, con texto de Ignacio Lasso, y cuya caligrafía musical en cambio pertenece al compositor Corsino Durán. La obra está firmada por el seudónimo Hans Sachs y menciona puntualmente que es “Para el primer grupo del Concurso de Música en la Casa de la Cultura Ecuatoriana”.
Huando
Texto: Ignacio Lasso
Música: Corsino Durán
Aluvión de coraje hacia la aurora,
Los maizales se hielan con sal de llanto viejo,
Lava de pecho oscuro, grito con huracán,
Piedra, piedra animada, entre la piedra inerte
Un lamento que vibra en la sangre escondida,
Desciende cual un río de fuego que camina.
Muchas otras obras de José Ignacio Canelos, de Néstor Cueva, de Francisco Salgado entre otros autores se digitalizaron hace unos seis años, con la finalidad de salvaguardar sus contenidos que para nosotros son patrimonio importante de la música ecuatoriana.
Retomando el tema, nos atrevemos a certificar que las obras señaladas son de los mencionados compositores, no solo por el reconocimiento de su punto musical sino porque, luego de ser revisadas coincidimos varios amigos que ellas reúnen ciertas características estilísticas de los compositores antes mencionados. De todas maneras queda a la revisión de especialistas que puedan ratificar que corresponden efectivamente a estos compositores. Si este breve escrito lee nuestra amiga Ketty Wong, allá en los EEUU, nos gustaría saber su comentario al respecto, para lo cual incluimos las digitalizaciones completas de las obras apuntadas (No nos hemos dado el tiempo de transcribir las partituras a finale, por lo que las ponemos directamente de nuestros archivos digitales).
Marzo 2010
PARTITURAS ANEXAS (dar dos click para ver o imprimir en formato más grande):
Huando
Corsino Durán Carrión
CCE
Salve Regina / Luis H. Salgado
CCE
Cuadro Nativo / Luis H. Salgado
Localización: AHBCE