martes, 23 de marzo de 2010

Músicos en andamio: Pasillos colombianos en Ecuador

Músicos en andamio: Pasillos colombianos en Ecuador (La uña de pava, El expatriado, el Dime que sí y el No me da la gana). Conexiones culturales Colombia-Ecuador


Con un saludo para algún colombiano en el ciberespacio al que le gusten los temas históricos y los viejos pasillos de su tierra.

Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez
Quito, marzo, 2010


El Ecuador tiene conexiones culturales directas con los pueblos de los países vecinos de Colombia, Perú, e incluso contactos culturales con países un tanto más distantes: México, Chile, Venezuela, Bolivia, Argentina, etc. El yaraví, el pasillo, el bambuco, la chilena, el tango, la ranchera, el bolero americano y otros géneros que se crearon también en nuestro medio, así como el uso de algunos instrumentos musicales dan prueba de ello. Sin duda Latinoamérica tiene rasgos históricos compartidos en los que se entrelazan las luchas independentistas contra el sometimiento español, el pensamiento libertario canalizado por Espejo, Bolívar, San Martín, Artigas, etc. y solo para mencionar unos pocos de entre múltiples aspectos que nos vinculan, incluso señalaremos el color similar de las banderas de Colombia, Venezuela y Ecuador. A esto hay que sumar a familias culturales, como es el caso entre las poblaciones afroecuatorianas y colombianas que viven en la costa del Pacífico y que comparten además de parentescos filiales, relaciones culturales en sus repertorios e instrumentos musicales.

En Gaira (Santa Marta) una población de Colombia, bajo la denominación de “Himno del Paloteo” se canta una adaptación del Himno Nacional del Ecuador, el cual forma parte del festejo de la “Danza del Paloteo”, representación del enfrentamiento entre españoles y criollos durante la etapa independentista (los primeros con armas y los segundos con palos, de ahí su nombre). Alguien podría considerar este hecho como irreverente para con la canción patria, pero la realidad es que desde muchos años atrás, el Himno del Paloteo simboliza la marcha ritual de la mencionada población en esa celebración:

Himno del paloteo
(transcripción en base a una grabación
Que nos proporcionara el músico Raúl Levoyer)

Salve oh patria, oh patria mil veces
gloria a ti, gloria a ti!
y en tu frente, en tu frente radiosa
más que el sol contemplando enlucir
y en tu pecho, en tu pecho reboza
más que el sol contemplando enlucir.

Indignados los hijos del yugo
del soberbio Pichincha decora.
Y aclamamos por siempre señora
que esta sangre fue vertida en el sepulcro.
Y a otros seres que a todito el mundo
que vertieron su sangre por dios, Dios murió.
Y aceptó en el ocaso que esta sangre
fue vertida en el sepulcro.
Y a otros seres que a todito el mundo
que vertieron su sangre por dios.

Pararán, pararán, pararán
vencer o morir!
Pararán, pararán, pararán
vencer o morir!

Los festejantes de Gaira ignoraban que se trataba del Himno Nacional del Ecuador, el cual fue compuesto en su texto por el literato ambateño Juan León Mera en 1865 y musicalizado el corso Antonio Neumane. Es probable que algún ecuatoriano lo haya llevado hasta aquel lugar, o también algún colombiano que escuchó el Himno de nuestro país; ¿cuándo?, será que en los primeros años del siglo XX?

En el Ecuador, en cambio, el Himno Nacional Colombiano fue grabado por la Banda del Regimiento de Artillería Bolívar No. 1, por el año de 1912 para el sello Precioso de la Favorite Record, en los primeros discos de pizarra registrados en el país; posiblemente sea una de las primeras grabaciones realizadas de aquel himno en tierras sudamericanas.

En relación a nuestro vecino del Norte, varios músicos ecuatorianos escribieron obras dedicadas a Colombia, entre ellos Rafael Ramos Albuja que compuso el pasillo Ecuador y Colombia; A Colombia, pasillo de Sixto María Durán, quien ganó el primer premio en un concurso en Colombia con este pasillo; y la marcha Confraternidad colombo-ecuatoriana del imbabureño Ulpiano Chaves. Así también varios músicos, cantantes y compositores ecuatorianos se asentaron en Colombia y muchos hicieron giras artísticas, tal el caso de Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas (que se estableció en Colombia), Rubén Uquillas, Gerardo Alzamora, Luis G. Ponce, etc.


Pasillo de Rafael Ramos Albuja. Años 30’s.

Música de los compositores colombianos Emilio Murillo y de Pedro Morales Pino (1863-1926) tenía presencia en nuestro país en el primer tercio del siglo XX; ambos músicos hicieron giras musicales en nuestras ciudades. Emilio Murillo grabó para la Victor la primera versión que se conoce de la Leyenda incásica del músico quiteño Sixto María Durán. Por otra parte los músicos ecuatorianos Juan Pablo Muñoz Sanz y Pedro Pablo Traversari escribieron pequeños ensayos sobre historia de la música colombiana y al último de los nombrados se debe una compilación de varios pasillos colombianos en partitura. De estas obras daremos cuenta próximamente en la página web de la Corporación Musicológica Ecuatoriana COMÚSICA en cuanto se la coloque en la red, mientras queremos dar a conocer algunos pasillos históricos que vinieron del vecino país en el último tercio del siglo XIX.

El escritor Alejandro Andrade Coello, apunta en uno de sus artículos, que en “…1877, bajo la administración de Veintemilla, llegó a Quito el Ministerio colombiano Rodríguez, como Secretario de la Legación, vino uno de sus hijos y como adjunto el célebre poeta don Rafael Pombo del que entre sus numerosos poemas y traducciones se han difundido más en Quito las décimas intituladas Hora de Tinieblas, de las que corren algunas leyendas.

“Dio el señor Rodríguez a conocer el pasillo No me da la gana[1], típico. Siguiendo esta corriente se propagó Los Expatriados del Coronel colombiano Ricardo Pérez R. Entonces el insigne Maestro don Aparicio Córdoba [quiteño] compuso en la Magdalena su conocido pasillo Los Bandidos”. (Perifonemas, 1939).




Mundo al día, medio de prensa colombiano que llegó a nuestro país, en cuya portada incluía un dibujo del compositor Emilio Murillo y en su interior uno de sus pasillos.


El músico Carlos Amable Ortiz (1859-1937) afirmaba que tres obras colombianas le fueron enseñadas en Quito por el poeta Rafael Pombo en 1877 cuando vino con la delegación diplomática colombiana. Una de estas obras fue Uña de pava, pasillo que Ortiz registró en dos versiones (?) y que ahora las damos a conocer. Así mismo transcribimos -de una amplia colección que hemos colectado de pasillos ecuatorianos y algunos colombianos que datan del siglo XIX - uno de los primeros pasillos que de acuerdo a lo escrito por Alejandro Andrade Coello se escuchó en la ciudad de Quito, luego de lo cual el compositor quiteño Aparicio Córdoba escribiría su pasillo Los Bandidos. Si bien el escritor Andrade Coello escribe aquel pasillo en plural como Los expatriados, del coronel colombiano Ricardo Pérez, Ortiz en su transcripción escribe el título en singular como El expatriado. Sin duda se trata de la misma obra, aunque al parecer hubo una equivocación en relación a su título.


1. Manuscrito autógrafo del músico Carlos Amable Ortiz (1859-1937) en donde se registran tres piezas que le fueran enseñadas por el poeta colombiano Rafael Pombo en 1877.
2. Rafael Pombo, quien en 1877 enseñó tres piezas colombianas al músico quiteño Carlos Amable Ortiz.

Todavía resta mucho por hablar de los vínculos de la música colombiana y ecuatoriana, de la musicalización que se hizo a poetas colombianos por ejemplo, del sanjuanero y de otros aspectos asociados, pero eso será en una próxima oportunidad.


[1] Junto a este pasillo hemos hallado, primero uno que se titula, Eldimequesí (así sin separaciones), al que en respuesta aparece aquel titulado Elnomedalagana.



ANEXOS:
Pasillos colombianos compilados por nosotros en archivos de la ciudad de Guayaquil y Quito.
Transcripciones y audios midi :
1. Dime que sí
2. No me da la gana
3. Uña de pava (dos versiones)
4. El expatriado


Dar dos click para ver e imprimir las partituras en formato grande)
























AUDIO (Midi): Dime que sí
























AUDIO (Midi): No me da la gana











































AUDIO (Midi): El expatriado























AUDIO (Midi): Uña de pava (N° 1)


























AUDIO (Midi): Uña de pava (N° 2)

viernes, 19 de marzo de 2010

Músicos en andamio: Dos años del incendio en la Discoteca Factory. Una creación dedicada a los rockeros fallecidos: Ave Fénix


Músicos en andamio: Dos años del incendio en la Discoteca Factory. Una creación dedicada a los rockeros fallecidos: Ave Fénix

En poco se cumplen dos años de la tragedia en la que murieron varios jóvenes en la discoteca Factory en donde se llevaba a cabo un concierto de rock.
El suceso nos impactó sobremanera y como un tributo a los caídos y sus familiares hicimos en esos días un yaraví titulado Ave Fénix.

VIDEO CASERO EN YOUTUBE:
http://www.youtube.com/watch?v=N9pQlmKTr70
Título: Ave Fénix
Género musical: Yaraví
Compositor: Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez
Intérprete, Voz: Félix Castañeda
Guitarras y armónica: Pablo Guerrero G.

jueves, 18 de marzo de 2010

Músicos en andamio: Historia del pasillo en Ecuador I Parte. Un documental casero de Fidel Pablo Guerrero

Músicos en andamio: Pequeña historia del pasillo en Ecuador. I Parte. Un documental casero realizado por Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez. Para los alumnos de Historia de la Música Ecuatoriana.

Video corto del pasillo en Ecuador. Entradas para el buscador: Pasillo en Ecuador, Pasillo Colombia, Partituras de música ecuatoriana, Música ecuatoriana. Creadores e intérpretes del pasillo ecuatoriano. Uña de pava, El proscrito, Los bandidos, No me da la gana, Valse granadino, Simón Bolívar.

VIDEO: PEQUEÑA HISTORIA DEL PASILLO


Músicos en andamio: Nuevas obras de Luis Humberto Salgado y de Corsino Durán. Partituras de música ecuatoriana

Músicos en andamio: Nuevas obras de Luis Humberto Salgado y de Corsino Durán. Partituras de música ecuatoriana


Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez


Hace mucho tiempo atrás registré, en esa continua búsqueda documental que realizamos en archivos y bibliotecas, algunas obras musicales que -muy probablemente- corresponden a los compositores ecuatorianos Luis Humberto Salgado (1903-1977) y Corsino Durán (1911-1975), las mismas que no se hallaban incluidas en sus respectivos catálogos y que ahora que las hemos reencontrado al reorganizar nuestros archivos digitales, las damos a conocer a los interesados para su estudio y -mucho mejor si es- para su interpretación.

Un danzante (que en realidad es un yumbo) de Luis H. Salgado se encuentra en un álbum del Fondo Varios en el Archivo Histórico del Banco Central del Ecuador. Esta obra pasó desapercibida pues no consta el nombre del compositor, sino únicamente un seudónimo, que indica que la obra iba o fue presentada a algún concurso musical. Bajo el título de Cuadro Nativo, esta obra para coro y piano tiene la caligrafía musical de Luis Humberto Salgado, lo aseveramos pues conocemos bien el punto de Salgado. Quizá fue compuesta hacia los años cuarentas y nos parece que el texto también corresponde a Salgado.

Cuadro Nativo
Danzante [yumbo]
Luis H. Salgado

Quejas amargas de sinsabores
En el lenguaje de yaravíes,
Brotan dolientes de rondadores,
En confidencia febril

En las fiestas de nuestros nativos
Con deleite se bailan los aires
Del Danzante y Sanjuán primitivos,
Al son de flautas y tamboril.

Desbordante alegría despiertan.
Despiertan cual rayos de sol de abril
Danzas y ritmos de evocación pastoril.


Otra obra que al parecer fue creada por Salgado es un Salve Regina y que la hallamos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Quito, y que fue presentada a uno de los concursos que organizó esa institución en los años 40’s o 50’s. El texto se apunta como del literato ambateño Juan León Mera y el seudónimo que usa el compositor es de Fray Gerundio.

Salve Regina

Salve, Virgen María
Reina del santo amor,
Salve, que el nuevo día
Brille con tu favor.

Antes del alba el sueño,
Se alzó de nuestra frente,
Y el labio reverente,
Tu nombre pronunció.

Entre muchas otras obras que digitalizamos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana con el investigador Alfonso Campos y que se darán a conocer más adelante a través de la página web de la Corporación Musicológica Ecuatoriana Conmúsica, hallamos una obra en versión coro y piano titulada Huando, con texto de Ignacio Lasso, y cuya caligrafía musical en cambio pertenece al compositor Corsino Durán. La obra está firmada por el seudónimo Hans Sachs y menciona puntualmente que es “Para el primer grupo del Concurso de Música en la Casa de la Cultura Ecuatoriana”.

Huando
Texto: Ignacio Lasso
Música: Corsino Durán

Aluvión de coraje hacia la aurora,
Los maizales se hielan con sal de llanto viejo,
Lava de pecho oscuro, grito con huracán,
Piedra, piedra animada, entre la piedra inerte
Un lamento que vibra en la sangre escondida,
Desciende cual un río de fuego que camina.

Muchas otras obras de José Ignacio Canelos, de Néstor Cueva, de Francisco Salgado entre otros autores se digitalizaron hace unos seis años, con la finalidad de salvaguardar sus contenidos que para nosotros son patrimonio importante de la música ecuatoriana.

Retomando el tema, nos atrevemos a certificar que las obras señaladas son de los mencionados compositores, no solo por el reconocimiento de su punto musical sino porque, luego de ser revisadas coincidimos varios amigos que ellas reúnen ciertas características estilísticas de los compositores antes mencionados. De todas maneras queda a la revisión de especialistas que puedan ratificar que corresponden efectivamente a estos compositores. Si este breve escrito lee nuestra amiga Ketty Wong, allá en los EEUU, nos gustaría saber su comentario al respecto, para lo cual incluimos las digitalizaciones completas de las obras apuntadas (No nos hemos dado el tiempo de transcribir las partituras a finale, por lo que las ponemos directamente de nuestros archivos digitales).

Marzo 2010

PARTITURAS ANEXAS (dar dos click para ver o imprimir en formato más grande):
Huando
Corsino Durán Carrión
CCE


































































































Salve Regina / Luis H. Salgado
CCE































































































































































































































































































Cuadro Nativo / Luis H. Salgado
Localización: AHBCE
































































































































































































jueves, 11 de marzo de 2010

Musicos en andamio: De malos jueces y fiscales

MÚSICOS EN ANDAMIO: FISCALES EN PICOTA


Pablo Guerrero Gutiérrez

Hablar de justicia en el Ecuador causa vergüenza. Muchos ciudadanos saben que la justicia que debería ser ciega, en nuestro medio no usa venda, sufre de astigmatismo y generalmente arremete contra los empobrecidos… porque pobre de aquel que se haya complicado o haya sido involucrado en asuntos judiciales, su vida pasa a la inquietud sin descanso y de manera indefinida. Entre jueces y fiscales se encargan de hacer un calvario el proceso. Naturalmente que si el complicado tiene recursos o influencias, las posibilidades de que alcance una declaración de inocencia, por vencimiento o por documento jurídico arreglado, es radicalmente factible. Lo cierto es que el aparato de justicia está viciado y no logra salir de aquel engranaje.

En el siglo XIX la situación no era diferente a la que vivimos en nuestros días (o sea que ya hemos vivido demasiado tiempo en similares condiciones). Juan León Mera (1832-1894) trae en su publicación Cantares del pueblo ecuatoriano (1892) una serie de coplas que compiló y las clasificó bajo el título de “Contra la mala justicia y los malos jueces”, he aquí unos ejemplos:



CONTRA LA MALA JUSTICIA Y LOS MALOS JUECES
Para el rico que roba harto,
No hay ley, ni juez ni prisión;
Mas si un pobre roba un cuarto,
¡Al panóptico, ladrón!

Ayer uno las costillas
Con un palo me rompió;
Como el palo se hizo astillas,
Al pago el juez me obligó.

A mí no me han condenado
Por salteador esta vez,
Sino porque no di al juez
La mitad de lo robado.

Alhaja es mi comisario,
Al perro sabe imitar,
Que sólo al de poncho muerde,
Y al de levita, jamás.

A la botella y la copa
Demandaron una vez;
Como ambas fueron vacías,
Las mandó presas el juez.

Yo me fui donde el alcalde
Para que me haga justicia,
Y aunque mi pleito he ganado,
Me he quedado sin camisa.

Los jueces entre nosotros,
Según dicen las beatas,
Son inexorables sólo
Con el que no tiene plata.

Los jueces de esta mi tierra
No castigan los delitos,
Para no ser en la vara
En que midieren, medidos.

No te metas á pleitista,
Guarda lo poco que tienes,
Si no quieres que lo traguen
Los escribanos y jueces.

Por robarle la mujer
A un pobre han asesinado;
Libres saldrán los ladrones,
Pues la causa es del Jurado.

La Justicia antes vendada,
Hoy tiene las vendas rotas,
Y ve bien con ambos ojos
Al reo que tiene botas.

Si en el fallo de los jueces
Alguna injusticia notas,
Ve los pies del delincuente
Y los hallarás con botas.

Libre saldrás del sumario,
Como han salido otros diez:
Si tú eres concubinario,
Tu maestro en esto es el juez.

Dizque hay leyes en mi tierra
Desde Loja hasta Tulcán;
Como para nada sirven,
Durmiendo todas están.

Ayer en un estanquillo,
Cerquita de la Merced,
Durmiendo estaba la mona
La Justicia con el Juez.



Parece que al pueblo llano solo le queda esto, castigar a los jueces con coplas. Mera señala que en su tiempo, s. XIX, hubo un caso escandaloso del mal uso de la justicia. El asesinato de un indígena quedó en la impunidad:

“¿Quién por ejemplo en Ambato y los pueblos vecinos no ha oído y todavía oye el Tacuamán? Este fue un infeliz indio, víctima de un asesinato clamoroso; el Jurado, sin embargo, absolvió al reo; pero al día siguiente se había inventado una tonada y forjado unos versos que el pueblo cantaba por todas partes, y en los cuales eran castigados asesino y jueces juntamente”.

El texto que se incluye en la compilación de Mera es como sigue:

EL TACUAMÁN[1].

A la otra banda del río
Llamado Culapachán,
Asparon[2] á puñaladas
Al pobre de Tacuamán.

Ya se reunió el Jurado;
Lo que sucede verán:
El muerto quedará muerto,
Y libre Ambrosio Terán.

Siete fueron los Jurados
Con la burra de Balahán,
Que á Terán dejaron libre
Sin vengar á Tacuamán.

De los Jurados de Ambato
Que me libre Dios bendito:
Tacuamán quedó fregado
Y sin castigo el delito.

Por la pila está corriendo
La sangre de Tacuamán,
Pidiendo justicia al Cielo
Contra el Ambrosio Terán.

Esta retrospectiva la hemos hecho para comunicar -a los seguidores del blog- que hemos hallado la música del Tacuamán: se trata de un yaraví. El texto que consta en la partitura difiere un tanto con el de Cantares del pueblo ecuatoriano y lastimosamente no está completo. Sin duda se podría hacer una adaptación para empatar el texto que recogió Mera y la partitura hallada. Quizá simbólicamente deberíamos continuar cantando este yaraví para que los malos jueces (o fiscales) no salgan bien librados… al menos en nuestros cantares, y tanto cantar y denunciar a lo mejor podamos hacer un agujero en la gran pared de la corrupción.



























(Dar dos click en la imagen de la partitura para ver en formato grande o imprimir).

























Texto del Tacuamán en Cantares del pueblo ecuatoriano (1892).


Notas:

[1] El suceso que dio lugar á que se hicieran estos versos, es rigurosamente histórico. Todavía se los canta en una tonada que lleva el mismo nombre. El pueblo castigó con ellos así al asesino como á los jueces que lo absolvieron. (Nota de Juan León Mera)[2] Aspar a puñaladas, por coser a puñaladas. (Nota de Juan León Mera).

lunes, 8 de marzo de 2010

Músicos en andamio: Igualdad y libertad


Músicos en andamio: Igualdad y libertad

Por: Pablo Guerrero

Desde el discurso –y generalmente solo desde el discurso- los sectores oligárquicos proclaman como su ideal máximo el de la libertad; se propugna la libertad de prensa, la libertad de expresión, libertad de inversión y mucha otras similares. Paradójico e históricamente comprobable resulta que, cuando un frente guerrillero de liberación o un grupo anticolonialista tiene ideales parecidos: luchar por la libertad de su país, para los sectores acomodados pasa a ser un grupo subversivo o terrorista. Por eso es que Daquilema, Eugenio Espejo, Bolívar, Alfaro, por su pensamiento y lucha eran considerados sediciosos o guerrilleros a los que había que detener o eliminar, en defensa de la religión, la paz, las buenas costumbres, el orden público y, más modernamente, en nombre de la democracia. Hay que decir que los personajes mencionados no eran “subversivos” individuales, de generación espontánea, sino que surgían y respondían a circunstancias y mandatos sociales de clases diferenciadas y que su lucha se direccionaba finalmente a modificar las desigualdades que vivía una sociedad.

Queda claro por vivencia o por información que han existido y existen clases sociales diferenciadas y por extensión culturas diferenciadas. Si antes se propugnaba una diferenciación racial, de pureza sanguínea, religiosa, de nominaciones aristocráticas con sus implicaciones económicas y sociales, entre otras, en realidad esas distinciones eran mecanismos ornamentales para ocultar el real sometimiento y abuso de los sectores de poder, “de los elegidos”, que por ninguna razón quieren que se les arrebate –arrebate digo por porque esa es la única de quitarles sus privilegios- su corrupta acumulación individualizada o familiar, acumulación usurpada por explotación y que debería servir para beneficio de una repartición social igualitaria.

Para los pobres la lucha de trasfondo es por la igualdad. De ahí que frente a estos términos, siempre me he inclinado más a la igualdad que a la libertad (quizá porque la música nos da una percepción de libertad). La libertad es más subjetiva, manipulable y de más corto plazo, momentánea; la igualdad busca, creo yo, niveles de permanencia donde el ser humano recupere su sitial de equidad con sus congéneres, sin importar su color, recursos o creencias. Ciertamente es factible que ambos conceptos sean concomitantes, pero me parece difícil conseguir libertad sin igualdad, por lo que la lucha más importante es la de crear espacios de igualdad, a través del acceso a la educación, a la equidad de oportunidades, a la información, a la justicia y a los derechos del ser humano y la naturaleza.

La Historia nos ha mostrado como circunstancia inevitable, la mayoría de veces a través del derramamiento de sangre, que el pueblo se levanta cuando ya no soporta la opresión a la que se lo sujeta y que una explosión social elimina a los opresores de turno. En este sentido histórico los cambios o dinámicas sociales son implacables y los sectores dominantes lo saben, su función en realidad es hacer todo lo posible por alargar el sometimiento y a su turno acumular lo que más puedan para su beneficio.

El llamado “Mundo Libre” liderado por imperios capitalistas, que generalmente se autonombran Campeones de la Democracia y la Libertad, y que como única premisa tienen el valor de la balanza, el poder de la guerra y del dinero –sistema capitalista al fin-, nunca se ha permitido promulgar frontalmente como su principal derrotero a la igualdad, por la sencilla razón que ésta sería una contradicción nefasta contra el sistema y su forma de vida: lo más importante en el sistema capitalista es la desigualdad. La Estatua de la Libertad pareciera estar vigilante para que los grandes consorcios familiares sean los dominantes del mundo.

A comienzos del siglo XIX se creó en Ecuador un pasillo cuyo título, un tanto particular por cierto, es de La igualdad. Fue grabado hacia 1914 para el sello Favorite y cantado por el dúo ecuatoriano Alejandro Rodríguez –Manuel Pacheco cuya letra dice:

Yo quiero la igualdad, ya que la suerte
Es común en el punto de partida;
Si todos son iguales en la muerte,
Todos sean iguales en la vida.

¿Quién es más que otro, cuando al negro abismo
Oculta mano sin piedad nos lanza?
Todos, ricos y pobres son lo mismo
Si los pesa la muerte en su balanza.

Entre el noble Señor y el indigente
No debe haber obstáculo ninguno
Todos llevan debajo de la frente
Una chispa de Dios y Dios es uno.

La igualdad de las razas es mi norma
Norma que a todos servirá mañana
La carne humana cambiará de forma
Pero en cualquier forma es carne humana.

Más tarde supimos que su letra fue escrita por el literato y político peruano Santos Chocano. Un “pasillo social”. Bueno, en el siglo XIX el pasillo era un tipo de composición que incluía títulos políticos: El Expatriado, Estímulo liberal, La patria en el Ecuador, etc., de esa vena viene este particular pasillo que topa el tema de la igualdad social de manera directa, lo cual es un tanto raro en este tipo de género que más bien buscó su camino en el romanticismo de letras sentimentales.

A este caso especial se suman otros pasillos con títulos atípicos: El huelguista de Ángel Honorio Jiménez; El montuvio de Nicasio Safadi; Ecuador y Colombia de Rafael Ramos Albuja; y, Artículo 8 del Código Civil, pasillo de Sixto María Durán, entre los que hemos podido documentar. Durán, recordémoslo fue un compositor nacionalista y abogado, de ahí que a través de su pasillo proclama un tipo de libertad haciendo uso de la normativa legal: Artículo 8 del Código Civil: “A nadie puede impedírsele aquello que no esté prohibido por la ley”. Existieron también otras piezas de contenido social como la Canción de la obrerita de Francisco Paredes Herrera y Runa suerte de Guillermo Garzón de las que hablaremos más ampliamente en otra ocasión.




















La igualdad lo que pretende finalmente es combatir la explotación. En aspectos culturales, si bien se entiende que existen múltiples formas culturales, pues de hecho cohabitamos en comunidades con expresiones y prácticas culturales muy diversas, pero hablando políticamente, dos son las culturas que existen, la de los explotadores o dominantes y la de los oprimidos que son la mayoría y como regla general además son pobres.

Cuando en cierta época el pasillo era considerado como una de las expresiones más burdas del pueblo, tildado de música tabernaria, llorona, yaravizada, indianizada, tristona, etc., entonces era patrimonio del sector oprimido, pero ahora cuando muchos sectores acomodados lo tomaron como su baluarte cultural, nacional y comercial y que se lo han petrificado fotográficamente en museos e incluso cuando aquellos que despreciaban esta música ahora son uno de los defensores más tenaces del género, entonces esa música ya no responde a la resistencia cultural y el pueblo busca otras expresiones, las cuales vuelven a ser tildadas de bajas o de ignorantes, dígase música rocolera y tecnomúsica (tecnosanjuán, tecnocumbia, tecnopasillo, etc.). Ciertamente que un pueblo pauperizado no logra hacer creaciones de arte para el gusto de las élites, pero si para comunicarse y mantener la diferenciación de clase. O acaso el tecno-ecuatoriano en sus diferentes variantes [sanjuán (Torres gemelas), tonada (En vida) o fox (Collar de lágrimas)] que escuchamos ahora, son de la predilección de los sectores dominantes. Pues no, los sectores dominantes tratan con retraso de reconocer los valores del pasillo o de los géneros de la pasada música nacional, los mismos géneros que en su momento les parecían detestables. Así mismo, nosotros que pretendemos interpretar estas realidades debemos movilizarnos con la población llana, con quienes realmente crean la cultura ecuatoriana: indios, afros, montubios, longos, cholos, defendiendo su patrimonio y creando alternativas musicales nuevas en base a esa cultura. En fin, cualquier pensamiento, género y música de nuestro tiempo que sirvan para comprendernos mejor y para cambiar las condiciones de desigualdad serán los mejores aportes culturales que podamos hacer.


AUDIO DEL PASILLO: LA IGUALDAD


Músicos en andamio: Sante Lo Priore y el pasillo ‘mos de hablar cholito


Músicos en andamio: Sante Lo Priore y el pasillo ‘mos de hablar cholito


Por: Pablo Guerrero G.

























El violinista y compositor italiano Sante Lo Priore.

En el Archivo Histórico del Banco Central del Ecuador vimos a fines de los años 80’s un documento que contenía un pasillo –creo que se trataba de un rollo de pianola- con un título llamativo: ‘mos de hablar cholito. Se nos vino a la mente que la autoría de tal pasillo podría ser Sixto María Durán (1875-1947), e hicimos esa vinculación por cuanto en ese momento nos encontrábamos desarrollando un bosquejo biográfico de aquel músico quiteño, el cual era conocido en el medio por el uso de aquellas frases “castizas”; pero al no hallar otros elementos concretos al respecto, como para sustentar nuestra aproximación de quién podría ser su real compositor, el asunto quedó hasta ahí.

Sin embargo la inquietud permaneció presente en nuestra memoria, sobre todo por el peculiar título que parecía un modismo local ecuatoriano . Mucho tiempo después pudimos dar con un catálogo discográfico de la RCA Victor de 1919, y en el listado de discos grabados se encontraba el pasillo en cuestión y se asentaba como su creador a S. Lo Priore. Pensamos se trataría de algún compositor extranjero, colombiano podría ser… pero por qué había escogido aquel título tan vinculado al habla local.

No fue sino hace poco que unas partituras manuscritas del compositor Sante Lo Priore nos dieron las pistas necesarias para profundizar nuestra curiosidad. El compositor del pasillo era un violinista que estuvo radicado por un tiempo en Guayaquil y Quito y que hizo algunos amigos a los que dedicó sus trabajos creativos. Era autor de varias piezas musicales; hemos podido consignar una marcha: Le retour apres la victoire, al Batallón Marañón; un pasodoble: Bodas de oro y tres pasillos: Ilusión quiteña, Rayos de felicidad , y ‘mos de hablar cholito. El pasillo ‘mos de hablar cholito, en su versión para piano, trae la siguiente dedicatoria: “Al Dr. Sixto María Durán Director del Conservatorio Nacional de Música de Quito. // Quito, 1915”. Esto aclara ciertamente nuestra interrogativa inicial y el vínculo que creímos encontrar con Sixto María Durán.


Portada de partitura con dedicatoria a Sixto M. Durán.

El compositor y violinista Carlos Amable Ortiz (1859-1937) en uno de sus cuadernos manuscritos y autobiográficos nos entrega referencias adicionales de Sante Lo Priore, escritas en julio de 1915. Ortiz refiere que la narración la escribe “para recuerdo imperecedero de mi familia, y para resguardo de la honra de ésta, por si alguien se tomara la libertad de hablar mal de mi casa como ya ha venido en conocimiento lo ha hecho la lengua viperina del vulgo”. Este italiano, “un artista de tan grande talla” y con “alma de niño tímido y huérfano” –dice Ortiz- se presentó en Quito en diciembre de 1914, contratado por la empresa López y Rosales, la misma que no llegó a cancelar sus haberes y, peor aún, lo dejaron en la calle, pues a más de no pagarle, los contratistas fugaron hasta con el equipaje del músico. En esas circunstancias recibió la ayuda del músico Ortiz, quien le acogió en su casa por un par de meses. Priore posteriormente le escribió una carta de agradecimiento y le envío su retrato fotográfico que podemos darlo a conocer ahora a través de esta corta crónica. En la singular narración Ortiz asienta que cuando vino la esposa de Lo Priore a Quito, ésta permaneció algunos días en su casa, pero pidió a su esposo se trasladasen a un hotel, pues la casa de Ortiz no tenía baño como tenían las casas en Europa. Aún así la estadía y la mano extendida que recibió en franca solidaridad de un colega no fueron olvidadas por Lo Priore, por lo que dedicó a Ortiz el pasillo Ilusión quiteña.

Portada de partitura con dedicatoria a Carlos Amable Ortiz.


ANEXO: Partitura de: 'mos de hablar cholito (dos click para agrandar la imagen)









































Fuentes:
Guerrero Gutiérrez, Pablo. “Músicos transeúntes e hijos adoptivos: italianos en Ecuador”. En: Los italianos y el país de la Mitad del Mundo, p. 80-111.Quito: Embajada Italiana, 2008.
Ortiz, Carlos Amable. “Página de admiración, justicia y recuerdo”. En: Documentos. Relativos a los servicios prestados a la enseñanza pública y privada por el compositor y profesor Sr. Dn. Carlos Amable Ortiz, así como los conceptos y alabanzas que ha hecho la prensa extranjera y nacional, y la lista de sus composiciones originales musicales [manuscrito]. Quito, 1915-1937. Archivo Familia Ortiz (Benjamín Ortiz B.).


P.D. AVISO A LOS SEGUIDORES: Dentro de poco tendré servicio de internet en mi casa, lo cual permitirá entregas más regulares de mi trabajo.