martes, 23 de octubre de 2018

Los Yaravíes Quiteños

Se confirma que la compilación Yaravíes  quiteños corresponde al músico quiteño 
Juan Agustín Guerrero


Fidel Pablo Guerrero
http://soymusicaecuador.blogspot.com/


En 1993, a cien años de la primera impresión, reeditamos en Quito la colección de partituras ecuatorianas del siglo XIX que, con el título de Yaravíes quiteños, se había publicado en Madrid  en 1883 en las Actas del Congreso de Americanistas. Los Yaravíes quiteños, era una colección de piezas indígenas y populares ecuatorianas entre las que se incluían sanjuanitos, un jahuay, yumbo, alza, amorfino y obviamente yaravíes.

Bajo mi entusiasta propuesta y contando con una buena fotocopia del impreso que hallé en el Archivo Jacinto Jijón y Caamaño[1], transcribimos las partituras. Participaron en la tarea de reedición César Santos, Raúl Garzón y Ketty Wong. Hice para esa ocasión un corto estudio introductorio y César hizo el prólogo.

Para entonces, en torno al músico, poeta y pintor quiteño Juan Agustín Guerrero (ca. 1816- Quito, 1886), se conocía de su participación en las sociedades democráticas y de ilustración, que había sido compositor, profesor de piano y subdirector del primer Conservatorio Nacional de Música;  se contaba con la publicación en facsimilar que hizo el Banco Central del Ecuador de su Historia de la música ecuatoriana desde su origen hasta 1875; y, por mi parte, había hallado la fecha de muerte del artista quiteño, que no se sabía con exactitud y que la encontré en un periódico de 1886.

La obra pictórica había sido dada a conocer por varios autores en sueltos, pero fue Wilson Hallo en su libro Imágenes del Ecuador del siglo XIX (1981) quien publicó un álbum con muchas acuarelas y dibujos de Guerrero.

En el 2010 logré documentar un par de fotografías de Guerrero. Eran las primeras fotos que mostraban a este distinguido músico quiteño; las publiqué en la revista musical EDO, N° 7 (Quito, 2010). Los músicos Carlos Freire y Janneth Alvarado por su parte me habían enviado copias digitales de un par de obras de este compositor: un valse y  un baile popular, éste último, La cinta azul, dedicado a los regeneradores, con texto de Ángel Polibio Chaves, quizás creado hacia 1882. Ese era el panorama general de elementos conocidos sobre Guerrero hasta ese momento.

Juan Agustín Guerrero


Retornando a una de las colecciones pautada más importantes sobre música indígena y popular ecuatoriana, los Yaravíes  quiteños, podemos destacar que hasta hace unos pocos días aún era un misterio aseverar quién era el real autor de aquella compilación notada. Si bien había la sospecha de que la tarea la había realizado el artista quiteño, no existía la certeza o la prueba documental que demostrara tal aseveración. Nos basábamos –igual que lo habían hecho otros estudiosos con anterioridad-  en lo escrito por el mismo Agustín Guerrero en su libro Historia de la música ecuatoriana…  en el que apuntaba:

En 1865 llegó a Quito una comisión científica de España, y entre las muchas curiosidades que recogió, el señor Marcos Jiménez de la Espada, me mandó coleccionar todas las melodías indianas y populares, para llevarlas al museo de ciencias naturales de Madrid, quien, al despedirse, me dijo: “Le suplico no olvide de enviarme todo lo más que Ud. pueda recoger, porque quiero que el museo no carezca de estas reliquias sudamericanas.”

Sin embargo el escrito no ratificaba si el envío de partituras se había concretado.

En el diario de la Comisión española y en la presentación de los Yaravíes quiteños que se hizo en el Congreso internacional, nada se avisa sobre a quién le correspondía el trabajo pautado. Marcos Jiménez de la Espada, cuando presentó la colección tampoco hizo referencia al compilador, por lo que generalmente se concedía ese crédito a Jiménez, incluso el historiador González Suárez señala esta compilación como de Jiménez.

Una versión impresa de 1884 de los “Yaravíes quiteños”


Por mi parte, continué rastreando los originales de Guerrero por largo tiempo. En la red di con una copia que Jiménez había encargado al músico español Francisco Barbieris en 1882 y que la Biblioteca Nacional de España había colocado en su portal; esta copia podía considerarse el documento más cercano a los originales manuscritos. Sin embargo, en esa copia tampoco se decía nada de Guerrero: “Yaravíes quiteños (presentados al Congreso de Americanistas de Madrid, 1881, por D. Marcos Jimenez de la Espada y copiados por F. A. Barbieris. Nota. Estos aires populares están transcritos con mucha incorrección pero yo los he copiado tales cuales vinieron del Perú. B.”.

Portada de la copia hecha por F. Asenjo Barbieris.


Luego, revisando catálogos de archivos españoles en relación a Barbieris y a  Jiménez, finalmente di con un documento, que tenía 0 solicitudes (o sea que nadie lo había revisado) y si bien se mencionaba como publicado en el tomo segundo de las Actas del Congreso Internacional de Americanistas (4º. 1881. Madrid), me surgió la sospecha de que podría tratarse del documento que buscaba pues en la nota general se apuntaba que su soporte era “papel textual ms.”

Hace pocos días (el 10 de agosto del 2018), a propósito que la hija del músico César Santos viajaba a España se nos ocurrió pedirle que accediera a los mencionados documentos. Envié a César los códigos del archivo para que acudiendo allá, su hija pudiera acceder a la caja correspondiente y fotografiara los documentos. Sin embargo los centros investigativos de España (y casi de cualquier parte) requieren de cartas y credenciales investigativas especiales para el acceso. En ese marco, casi dando por perdida la oportunidad, César escribió una carta a la directora del centro y ella –gentil y agenciosamente- puso a nuestra disposición la digitalización y envío de los documentos por correo electrónico, eso sí mencionando que, por normas del centro, debíamos cancelar un importe si los publicábamos.

Al abrir los archivos de pdf que llegaron, se pudo constatar que efectivamente los documentos correspondían a la colección en cuestión y que nuestra búsqueda no había sido en vano. Constaba pues el nombre de Guerrero como el autor de la compilación.

Desafortunadamente, en ninguna de las páginas manuscritas de las 24 partituras,  existe una fecha que señale la temporalidad en que fueron enviadas las obras a España. Habrá que seguir buscando documentos aledaños que nos certifiquen el tiempo de envío, esto en la medida que Jiménez los presentó más de una década después de cuando hizo el pedido a Guerrero. Recién los presentó en 1881 en el congreso mencionado y como dijimos se publicaron en 1883,  Mientras el pedido de Jiménez a Guerrero data de 1865.

El músico español Francisco Barbieris indica que juntamente con unas cachuas, los yaravíes  quiteños llegaron a España desde Perú. Pudiera  ser que se envió  la colección primero al Perú y de allí  a España (o que Barbieris confundiera a Quito como parte del Perú? o que finalmente que su comentario solo se refiriera a las cachuas peruanas). Sin embargo hay un indicio que podría acercarnos a la fecha de envío. Se trata de un sello seco que consta en las partituras, que resulta ser el escudo de la República de Ecuador que se usaba hacia el último tercio del siglo XX. Tomando en cuenta que en 1875 Guerrero ya menciona el pedido que hizo Jiménez de la Espada, cabría suponer que entre 1865-1874 ya se habría enviado la compilación.

Sello seco con el Escudo de Ecuador.

El documento nos permite hacer algunas conclusiones generales (que en otros artículos iremos ampliando), como por ejemplo que el título original de la compilación de Jn. Agustín Guerrero era:

Colección
“de Yaravíes antiguos y modernos
“del Ecuador, incluso las melodías de los
“indios.
“Recopilados por Jn. Agustín Guerrero.”

Portada del legajo de la colección hecha por Juan A. Guerrero.

El hallazgo de este legajo finalmente nos permite ponderar documentadamente que Juan Agustín Guerrero fue el autor real de la colección; su nombre en efecto consta  en la portada como compilador.  Ahora se puede aseverar -sin reservas- que este trabajo lo hizo Juan Agustín Guerrero, uno de los importantes músicos ecuatorianos del siglo XIX, quien fue director del Conservatorio de Música y a quien debemos así mismo el primer esbozo de historia escrita de la música en Ecuador.

Detalles de  la colección
El legajo contiene 24 partituras con sus respectivas notas explicativas:
N° 1 El Masalla
Tono o yaraví que acostumbran cantar los indios en sus casamientos, a manera de consejo, a sus hijos.

N° 2 El Albacito
Yaraví con que van los indios a despertar a los novios al otro día de casados.

N° 3 El Llanto
Melodía que expresa naturalmente el tono y sentimiento con que lloran las indias.

N° 4 Yupaichisca
Melodía en que cantan “El Aldivino” los indios de las haciendas inmediatas a Quito en todos los días de fiesta a  las tres de la mañana.
N° 5 Canto que acostumbran los indios de las haciendas cuando están en la siega, a cuyo compás  trabajan.

Ñuca ulpasitulli
Maipi chari tian
Mana ricurcani
(1)Chiungu mi huacan
(1) como el ch francés [sic., se escribía shungu y ahora shunku]

Traducción
Mi tierna tortolilla
Adonde estará
Pues ya no la encuentro
Y el corazón llora.

N° 6 El Yumbo
Yaraví antiguo de los indios y que lo usan hasta hoy en el baile de los Danzantes, en el pito y acompañado del tamboril.

N° 7 El San Juanito
Baile de los indios de Otavalo, que en los tres días de la festividad de Sn. Juan Bautista lo usan cada año y con mucha novedad, tanto en Otavalo como en los demás pueblos de la provincia de Imbabura.

N° 8
El mayordomo. De Indios.

N° 9 La Bartola. Antiguo de indios

N° 10
Doña Lorenza
Yaraví antiguo de los indios que se conserva con tradición de un suceso

N° 11
Calliman- llugcixpa. De indios

N° 12
El Cusnico. Melodía de Indios

Fragmento de una de las partituras de la colección.


N° 13
Cuxnico. De indios

 En sumag palacio, cuxnico
Causajunguimi
Ñuca chaglla guasi, cuxnico
Yuyaringuimi.

Sumag pan de huevo, cuxnico
micujunguimi
Ñuca sara cancha cuxnico
Yuyaringuimi.

Traducción
En rico palacio,
viviendo estarás,
de mi pobre choza
tú te acordarás.

2
Rico pan de huevo
comiendo estarás,
de mi maíz tostado
tú te acordarás.

N° 14
Los Pastores

N° 15
Dn. Jacinto

N° 16
Amor mío. Yaraví popular.

N° 17
Amor fino- Baile popular.

N° 18
El desengaño.

N° 19
Cuando me muera.

N° 20
La purificadora

N° 21
La robadora. Popular

N° 22
La parranda. Baile popular

N° 23
¡Alza que te han visto! Música de Guayaquil.

[sin número]
Baile de los indios de la provincia de Oriente del Ecuador.

La última partitura, que no trae número, se encuentra en otro formato y calidad de papel y pareciera que el punto musical no coincide con el de Guerrero, podría ser un agregado; consta en su parte inferior escrito el nombre de  “Marcos Jiménez de la Espada”.

Queda claro que Guerrero usó el término yaraví como un genérico para las distintas piezas compiladas en su colección. De hecho el albacito, el sanjuanito, yumbo, jahuay y otros que son parte de la colección son considerados en la actualidad como géneros particulares y diferentes al yaraví, pero en su época, con el término yaraví, Guerrero abarcó a todos ellos.

Este hallazgo documental es una buena noticia para la investigación musical, a la que hay que sumar que la agrupación pomasqueña  “Canto Vivo”, se halla preparando la grabación de los “Yaravíes quiteños”, para que este registro por fin pueda ser escuchado por la colectividad ecuatoriana.

Pomasqui, 12 de agosto 2018





[1] Rolando Campuzano, arpista, me había proporcionado una copia del documento pero en muy malas condiciones.

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