jueves, 11 de marzo de 2010

Musicos en andamio: De malos jueces y fiscales

MÚSICOS EN ANDAMIO: FISCALES EN PICOTA


Pablo Guerrero Gutiérrez

Hablar de justicia en el Ecuador causa vergüenza. Muchos ciudadanos saben que la justicia que debería ser ciega, en nuestro medio no usa venda, sufre de astigmatismo y generalmente arremete contra los empobrecidos… porque pobre de aquel que se haya complicado o haya sido involucrado en asuntos judiciales, su vida pasa a la inquietud sin descanso y de manera indefinida. Entre jueces y fiscales se encargan de hacer un calvario el proceso. Naturalmente que si el complicado tiene recursos o influencias, las posibilidades de que alcance una declaración de inocencia, por vencimiento o por documento jurídico arreglado, es radicalmente factible. Lo cierto es que el aparato de justicia está viciado y no logra salir de aquel engranaje.

En el siglo XIX la situación no era diferente a la que vivimos en nuestros días (o sea que ya hemos vivido demasiado tiempo en similares condiciones). Juan León Mera (1832-1894) trae en su publicación Cantares del pueblo ecuatoriano (1892) una serie de coplas que compiló y las clasificó bajo el título de “Contra la mala justicia y los malos jueces”, he aquí unos ejemplos:



CONTRA LA MALA JUSTICIA Y LOS MALOS JUECES
Para el rico que roba harto,
No hay ley, ni juez ni prisión;
Mas si un pobre roba un cuarto,
¡Al panóptico, ladrón!

Ayer uno las costillas
Con un palo me rompió;
Como el palo se hizo astillas,
Al pago el juez me obligó.

A mí no me han condenado
Por salteador esta vez,
Sino porque no di al juez
La mitad de lo robado.

Alhaja es mi comisario,
Al perro sabe imitar,
Que sólo al de poncho muerde,
Y al de levita, jamás.

A la botella y la copa
Demandaron una vez;
Como ambas fueron vacías,
Las mandó presas el juez.

Yo me fui donde el alcalde
Para que me haga justicia,
Y aunque mi pleito he ganado,
Me he quedado sin camisa.

Los jueces entre nosotros,
Según dicen las beatas,
Son inexorables sólo
Con el que no tiene plata.

Los jueces de esta mi tierra
No castigan los delitos,
Para no ser en la vara
En que midieren, medidos.

No te metas á pleitista,
Guarda lo poco que tienes,
Si no quieres que lo traguen
Los escribanos y jueces.

Por robarle la mujer
A un pobre han asesinado;
Libres saldrán los ladrones,
Pues la causa es del Jurado.

La Justicia antes vendada,
Hoy tiene las vendas rotas,
Y ve bien con ambos ojos
Al reo que tiene botas.

Si en el fallo de los jueces
Alguna injusticia notas,
Ve los pies del delincuente
Y los hallarás con botas.

Libre saldrás del sumario,
Como han salido otros diez:
Si tú eres concubinario,
Tu maestro en esto es el juez.

Dizque hay leyes en mi tierra
Desde Loja hasta Tulcán;
Como para nada sirven,
Durmiendo todas están.

Ayer en un estanquillo,
Cerquita de la Merced,
Durmiendo estaba la mona
La Justicia con el Juez.



Parece que al pueblo llano solo le queda esto, castigar a los jueces con coplas. Mera señala que en su tiempo, s. XIX, hubo un caso escandaloso del mal uso de la justicia. El asesinato de un indígena quedó en la impunidad:

“¿Quién por ejemplo en Ambato y los pueblos vecinos no ha oído y todavía oye el Tacuamán? Este fue un infeliz indio, víctima de un asesinato clamoroso; el Jurado, sin embargo, absolvió al reo; pero al día siguiente se había inventado una tonada y forjado unos versos que el pueblo cantaba por todas partes, y en los cuales eran castigados asesino y jueces juntamente”.

El texto que se incluye en la compilación de Mera es como sigue:

EL TACUAMÁN[1].

A la otra banda del río
Llamado Culapachán,
Asparon[2] á puñaladas
Al pobre de Tacuamán.

Ya se reunió el Jurado;
Lo que sucede verán:
El muerto quedará muerto,
Y libre Ambrosio Terán.

Siete fueron los Jurados
Con la burra de Balahán,
Que á Terán dejaron libre
Sin vengar á Tacuamán.

De los Jurados de Ambato
Que me libre Dios bendito:
Tacuamán quedó fregado
Y sin castigo el delito.

Por la pila está corriendo
La sangre de Tacuamán,
Pidiendo justicia al Cielo
Contra el Ambrosio Terán.

Esta retrospectiva la hemos hecho para comunicar -a los seguidores del blog- que hemos hallado la música del Tacuamán: se trata de un yaraví. El texto que consta en la partitura difiere un tanto con el de Cantares del pueblo ecuatoriano y lastimosamente no está completo. Sin duda se podría hacer una adaptación para empatar el texto que recogió Mera y la partitura hallada. Quizá simbólicamente deberíamos continuar cantando este yaraví para que los malos jueces (o fiscales) no salgan bien librados… al menos en nuestros cantares, y tanto cantar y denunciar a lo mejor podamos hacer un agujero en la gran pared de la corrupción.



























(Dar dos click en la imagen de la partitura para ver en formato grande o imprimir).

























Texto del Tacuamán en Cantares del pueblo ecuatoriano (1892).


Notas:

[1] El suceso que dio lugar á que se hicieran estos versos, es rigurosamente histórico. Todavía se los canta en una tonada que lleva el mismo nombre. El pueblo castigó con ellos así al asesino como á los jueces que lo absolvieron. (Nota de Juan León Mera)[2] Aspar a puñaladas, por coser a puñaladas. (Nota de Juan León Mera).

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