jueves, 13 de mayo de 2010

Acreditaciones musicales: Carlos Amable Ortiz

Algunas correcciones en torno a obras del compositor ecuatoriano Carlos Amable Ortiz



A José Manuel Ortiz



Fidel Pablo Guerrero Gutiérrez



Alrededor del músico quiteño Carlos Amable “El Pollo” Ortiz (1859-1937), uno de los grandes compositores del país, existen algunas breves historias sobre su obra que no siempre se ajustan a realidades probables. Hay que hacer en algunos casos correcciones simples, más relacionadas a lo cuantitativo, pero hay otras rectificaciones que desafortunadamente están relacionadas a sus obras más populares y que nos pueden hacer sentir despojados, de las que considerábamos –en relación a la música- nuestras pertenencias culturales, circunstancia que sucede a veces cuando ciertas ideas no certeras suelen ser señaladas como verdades por ser repetidas tantas veces; hay que aclarar eso sí que estos errores no fueron forjados por el músico, por demás prolífico, sino que nacieron y se fueron divulgando en el ambiente musical y literario de sus admiradores.


Se le acreditan un total de 237 obras, de entre las cuales 55 serían pasillos –así lo afirman sus reseñistas y que entre sus grandes éxitos se apuntan los ya clásicos pasillos Flores negras y A unos ojos. La actividad histórico-investigativa nos enseña a ser implacables cuando se trata de aclarar algún asunto, cuando se cuenta con documentación y argumentación necesarias. Vamos pues, a hacer algunas rectificaciones basándonos en documentos del mismo compositor que los procesamos hacia 1999, cuando los álbumes de las composiciones de Ortiz formaban parte de un archivo en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de donde obtuvimos una copia de la totalidad de su obra.


En los escritos de sus reseñistas encontramos con persistencia dos datos que a nuestro parecer deben ser modificados. El primero es que no son 55 pasillos los que compuso, pues tras meticulosa revisión de los cuatro álbumes manuscritos en que Ortiz dejó escrita toda su obra, solo constan 54 pasillos. Debe tratarse de un mal conteo que hizo el periodista Gerardo Chiriboga, cuyo dato publicó en un artículo, que después se repitió en el Florilegio del pasillo ecuatoriano y desde donde el error se copiaba con reiteración en diversos escritos posteriores.

La segunda aclaración que conviene hacer es que su obra total llega al número de 233 piezas musicales y no 237. Lo que pasa es que una de sus obras, la zarzuela Arlequines de la pantalla, está constituida por 4 números o segmentos complementarios, y a cada uno de ellos Ortiz le asignó un número de opus, sin embargo la zarzuela es sin duda una sola obra y no 5 como parecería al poner a cada número de ella un opus. Esto lo hizo Ortiz porque cada escena de la zarzuela fue creada en diferentes días del mes de junio de 1933, pero de todas maneras es una sola obra. En definitiva esta obra podría estar registrada del siguiente modo:

Arlequines de la pantalla: zarzuela en un acto (escena 3ª): No 1, opus 212, N° 1
Arlequines de la pantalla: zarzuela en un acto (escena 3ª): No 2 (escena 6ª), opus 212, N° 2
Arlequines de la pantalla: zarzuela en un acto (escena 3ª): No 3 (escena 7ª), opus 212, N° 3
Arlequines de la pantalla: zarzuela en un acto (escena 3ª): No 4, opus 212, N° 4
Arlequines de la pantalla: zarzuela en un acto (escena 3ª): No 5, opus 212, N° 5

Ortiz fue un músico excepcional. Hombre de grandes habilidades e inteligencia musical y con una excelente memoria, bástenos decir que su primer álbum manuscrito - con 90 piezas musicales-, que empezó a crearlas desde 1875, las escribió entre 1912 y 1914, años que se propuso llevar un registro organizado de sus obras, las mismas que apuntó en gran medida gracias a su gran retención memorística. De tanto en tanto recordaba alguna que otra pieza que las había hecho con anterioridad, así en el álbum N° 3 que se copió entre 1922 y 1933 se incluyen dos piezas, una de 1876 y otra de 1879, las mismas que no había incluido en el primer álbum donde correspondían. Los álbumes siguientes, cuatro en total, se fueron registrando conforme iba creando sus obras, así los siguientes registros ya cuentan con lugar, día y fecha de creación. De su catálogo general, que lo incluiremos en otra entrega, hemos sacado un segmento correspondiente solo a sus pasillos que nos permitirá comprender mejor lo que se enunciará posteriormente.



Cuadro de pasillos del compositor Carlos Amable Ortiz (1859-1937)
Instrumentales y con canto (dar click en la imagen para ver en formato ampliado)









Amarillo= instrumentales Azul= Con texto Plomo= Puesto un texto con posteridad.


Muchas conclusiones se pueden sacar del cuadro anterior, sin embargo por el momento nos centraremos en sus pasillos Mis flores negras (1924) y A unos ojos (1930).

Sin duda a Ortiz se lo conoce más en nuestro medio por el pasillo para piano Reír llorando -reto para muchos instrumentistas-, que fuera creado en 1920. Y, quizá el pasillo con texto que más renombre ha dado, interna y externamente, es Flores negras. Hemos visto en casi todas las etiquetas de discos, en la revista cubana Carteles en donde se publicó la partitura e incluso en un arreglo para guitarra del venezolano Alirio Díaz esta pieza como de autoría de Carlos Amable Ortiz. Es un tanto desilusionante el comprobar que aquella pieza no le pertenece a Ortiz. Esto ya lo apuntó el periodista guayaquileño Hugo Delgado Cepeda tiempo atrás, nosotros lo corroboramos con pruebas documentales irrefutables, que en este caso son las partituras autógrafas.

En efecto, la primera rectificación que debe hacerse es que el pasillo de Ortiz se titula Mis flores negras (nótese el posesivo) y no Flores negras. El pasillo Flores negras empezó a conocerse a principios del siglo XX en nuestro medio y alcanzó gran divulgación, entendemos que su texto tiene mucho que ver en esto, el mismo que pertenece al poeta colombiano Julio Flores; a este pasillo se la han acreditado distintos creadores, desde el mismo Flores, pasando por Rolando Vivas, G. Gabrielli, Francisco Paredes, etc.

Hay que señalar que se trata de dos pasillos diferentes, aunque su letra sea la misma. El de Ortiz y el de autor desconocido. Es posible que el pasillo de Ortiz no se haya llegado a grabar, mientras el otro, de autor musical que aún está por descifrarse, tiene varias grabaciones a su haber; una hecha muy tempranamente en Ecuador, quizá la primera, hecha hacia 1914 por el cantante Alberto Alvarado Valdivieso “El Diablo Ocioso” en la ciudad de Guayaquil. Unos se inclinaban a acreditar este pasillo a músicos colombianos y otros piensan que tiene elementos del pasillo ecuatoriano. Como la disputa debe pasar del plano de subjetivaciones hacia pruebas documentales, habrá que esperar hasta que se pueda ratificar más precisamente de quién es aquel pasillo que ha sido grabado por Carlos Gardel, Libertad Lamarque, Julio Jaramillo, Paco Ibáñez, Carlos Julio Ramírez entre algunos otros.

Resumiendo, ambos pasillos usan la misma poesía del colombiano Flores pero musicalmente son sustancialmente diferentes. Ponemos a consideración de los interesados las partituras de ambos pasillos y sus audios respectivos para que puedan notarse las diferencias (no disponiendo de la versión cantada del pasillo de Ortiz, por el momento incluimos un midi con flauta y piano que nos permitirá tener una idea de las diferencias melódicas de las piezas).

Otro gran pasillo, acreditado equivocadamente a Ortiz es aquel que canta Carlota Jaramillo en una hermosa versión y que se titula A unos ojos (la melodía para el blog fue transcrita por nuestro amigo César Santos). Igual nombre en ambos casos, igual autor poético y misma poesía, pero musicalmente pasillos diferentes. Y si bien alguien podría decir que con el paso del tiempo el pueblo le hizo cambios melódicos, que obviamente suelen suceder, en este caso ambas piezas son diametralmente diferentes. Existe un disco del sello Rondador en donde se apunta al mencionado pasillo -cantado por Carlota Jaramillo- como de creación de Víctor Manuel Valencia. Será él el compositor?

Para beneficio de Ortiz en cambio hemos de rectificar que un pasillo que en las etiquetas de discos y antologías, aparece siempre como de autoría del compositor Miguel Ángel Casares, Los náufragos, en cambio es de Carlos Amable Ortiz y consta como una de sus creaciones en sus álbumes manuscritos. Siendo la misma música y la poesía, aunque equivocadamente se acreditaba a otro compositor, solo incluimos la partitura de Ortiz que es la misma, con pequeñas variantes interpretativas que la que se encuentra grabadas bajo la supuesta autoría de Casares.

Seguramente sea muy difícil el rectificar las equivocaciones señaladas, pues cuando se hallan enraizadas en el conocimiento público por décadas, se hace casi imposible el erradicarlas. Años atrás escribimos un artículo sobre las “transferencias musicales”, que no es más que el traspaso de ciertas expresiones culturales, en este caso piezas musicales del repertorio popular, que pasan a ser parte de una comunidad o sector diferente a su origen, llegando incluso a imponerles compositores o padres musicales. Para ejemplo se puede mencionar que el Himno Nacional del Ecuador se canta en una comunidad norteña de Colombia y forma parte del festejo “Danza del Paloteo”, en Gaira. En el Perú, un vals considerado como una joya del cancionero peruano y latinoamericano que ha sido titulado Ódiame (aquel que dice, Ódiame por piedad yo ye lo pido…) y que registra como su compositor a Rafael Otero, nacido en Piura en 1921, fue un pasillo y su título original era: El odio, pieza musical que fue grabada inicialmente en Ecuador (hacia 1912-1914) por Sebastián Rosado para el sello Favorite y en 1913 ya consta en los catálogos de la Victor como pasillo ecuatoriano grabado por el dúo de Rodolfo Martínez y Alfonso Dougard (ambos discos hemos podido recopilar y digitalizar). Como podemos concluir esta pieza musical ya fue grabada en disco de pizarra, mucho tiempo atrás antes de que el supuesto compositor naciera.

Para cerrar este artículo queremos comentar que uno de los bisnietos de Carlos Amable Ortiz, el joven músico José Manuel Ortiz, quien trabaja con el objetivo de reivindicar las múltiples obras de este insigne músico, en poco dará a la luz varios registros sonoros de las piezas que hemos tratado en este artículo, sumando a los originales de Mis flores negras y A unos ojos otras piezas inéditas, entre las cuales mencionamos un pasillo de nombre muy llamativo que hizo mella en el humor quiteño de la época, allá por 1918, se trata del pasillo Nieto del Cui, cuya historia documental la hemos recogido así: Al conocer que Ortiz había compuesto un pasillo con el singular título de Soñarse muerto, el músico Antonio Nieto, famoso por sus marchas fúnebres, hizo una parodia titulada Soñarse Pollo (“Pollo” era el apodo de Ortiz). Para devolver el favor, Ortiz, conocedor de que a Antonio Nieto se le conocía con el apodo de “Cui” (o cuy, nombre con el cual en Ecuador se conoce al conejillo de indias) compuso su llamativo pasillo Nieto del Cui.

La producción sonora con las obras de Ortiz serán parte de un documental fílmico titulado Soñarse muerto (título de uno de los pasillos de Ortiz) y que se halla en proceso de realización bajo la dirección de Micaela Rueda y un equipo de jóvenes productores a quienes deseamos el mayor de los éxitos en su trabajo, con el cual quieren aportar al conocimiento de uno de los destacados compositores del Ecuador.

Quito, abril, 2010

(Dar click en las imágenes de las partituras para ampliar e imprimir en formato grandes)




















4 comentarios:

  1. Hola mi nombre es Karina Clavijo, soy cantante, compositora e investigadora de la música ecuatoriana, y me gustaría saber si tienes referencia de compositoras ecuatorianas de la época gloriosa del pasillo y si tienes algún precedente o información sobre el papel de la mujer en la música ecuatoriana previo a la colonia.

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  2. El pasillo "Mis flores negras" se llegó a atribuir a "F. Scolati Almeyda" cuando lo grabó Carlos Gardel, según consta en la recopilación "Carlos Gardel: Vol. 6" que lanzara la casa Ifesa en 1968. Y así siguió saliendo en las reediciones posteriores de esos discos.

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  3. Qué valiosos y trascendentales los doucmentos, audios y videos publicados en este maravilloso blog! Felicitaciones y gracias!
    Sobre "Mis Flores Negras" de Julio Flórez, poeta y músico colombiano, sugerimos ver: http://julio-florez-ntc.blogspot.com/2010_07_29_archive.html .
    En esta publicación incluímos hace dos días, gracias a Ney Borba de Piano y Folklore ( http://sites.google.com/site/pianoyfolklore ) enlaces a este blog de Fidel Pablo.
    Trataremos de seguir en contacto con Ustedes.
    Amigos, NTC … Nos Topamos Con … (Año 10) http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com . Cali, Colombia, Nov. 10, 2010

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  4. EL vals "Odiáme" está inspirado en un poema de Federico Barrreto, poeta que nació en la cudad de Tacna. Rafael Otero López, se encuentra con el poema lo musicaliza y firma la obra como conmpositor, demostrándose que el autor es Federico Barrreto.

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