martes, 23 de noviembre de 2010

Chile y Ecuador: sus contactos musicales o el pueblo unido jamás será vencido

El pueblo unido jamás será vencido: Chile y Ecuador


Fidel Pablo Guerrerohttp://soymusicaecuador.blogspot.com/

Luego del golpe militar de 1973 llegaron a nuestro país muchísimos chilenos exiliados. En septiembre de ese año se instauró una dictadura nefasta que hundió a su país en una era de oscuridad y que hasta ahora deja secuelas de represión y privatización. Pinochet derrocó al gobierno democrático del socialista Salvador Allende (1908-1973), con la asesoría y respaldo -tanto en el golpe como a lo largo de su dictadurade la agencia central de inteligencia norteamericana, CIA. En esas circunstancias, en que se desapareció y torturó a muchísimas personas, murió asesinado uno de los grandes músicos que tuvo ese país: Víctor Jara (1932-1973).


Víctor Jara cantando a los niños. Foto tomada de: http://listenrecovery.wordpress.com/2010/08/28/victor-jara-chile-

Desde entonces, por intermedio de los chilenos (algunos músicos) que -obligados por las circunstancias- se asentaron, temporalmente o definitivamente en el país, nos fuimos aproximando a conocer más de cerca expresiones musicales y aspectos de su cultura. Los chilenismos, las empanadas chilenas, el beso en la mejilla, el típico huevón (que se pronuncia hueón) y las creaciones de Violeta Parra, los Inti Illimani, Quilapayún, Los Jaibas, Congreso, Los Blops, Sol y medianoche, pasaron a ser parte del conocimiento musical en nuestro medio, sobre todo en la ciudad de Quito.

Sin embargo contactos con el país de la Estrella Solitaria se venían produciendo desde tiempo atrás.


Una publicación hecha en Valparaíso en 1908 en homenaje al centenario de la Independencia de Chile y Ecuador.


En el siglo XIX comenzó a bailarse en nuestro país la zamacueca. Según algunos investigadores, la zamacueca o zambacueca o solo cueca tuvo su origen en Perú de donde habría pasado a Chile y Ecuador; pero fue en Chile donde llegó a constituirse en baile nacional. En 1851 el francés Alejandro Holinski apuntaba que en su paso por Guayaquil que “… si el viajero desea encontrar a la proscrita hermana de la zamacueca de Lima y de la Sopuimpa de La Habana, tiene que buscarlas en el círculo libre y nada aristocrático”. Por su parte, el inglés Ernest Charton en su visita a Quito en 1862 aseveraba que “no es nada raro ver a un fraile olvidar su sotana o bien arremangándosela hasta la rodilla, para mostrar con qué gracia y con qué flexibilidad ejecuta las figuras de la zamacueca” (Enciclopedia de la Música Ecuatoriana, t. 2, Quito, 2005).

Las versiones locales que se crearon a partir de ese género pronto fueron tornándose en otro que terminó denominándose chilena ecuatoriana, por el parentesco que guardaba con su original anterior.


Carátula de la zamacueca Viva Chile, del compositor
guayaquileño Antonio Cabezas (s. XIX- ca. 1919)

Dar click para ver e imprimir en grande. Una chilena que sonaba en Cuenca en 1909.
AUDIO midi: En el jardín de las flores. Cuenca, 1909



Si bien la chilena fue absorbida finalmente por el aire típico ecuatoriano, en sus inicios –la chilena- era una zamacueca que se tocaba en tonalidad mayor. Cuando se ecuatorianizó pasó a tocarse en tonalidad menor y sus línea melódicas, en la región serrana, estaban dentro de marcos pentafónicos por el influjo de la música indígena, y de este modo pasó a integrarse a los géneros ecuatorianos como chilena ecuatoriana. Algunos elementos del género original permanecieron, tal el caso de su ritmo y su función, eran piezas bailables, y respecto a su registro pautado, hemos documentado chilenas en compás binario compuesto (6/8) y en ternario (3/4), siendo éste último el que se mantuvo.

Para ver e imprimir en grande dar click sobre los gráficos de las partituras. La mona (chilena ecuatoriana) / Ezequiel Salgado.
AUDIO midi: La mona (chilena ecuatoriana)/ Ezequiel Salgado.


Hemos colocado aquí la partitura titulada La mona del compositor ecuatoriano Ezequiel Salgado, pues ella no permite percatarnos perfectamente del proceso de “ecuatorianización” de este género. La primera parte se encuentra en tonalidad mayor y su sonoridad responde a una chilena de Chile; sin embargo en la segunda, que está en tonalidad menor, se siente un “acento típico ecuatoriano” por tener rasgos melódicos constituidos por una pentafonía subyacente y una secuencia armónica usada en la música popular ecuatoriana. A partir de este cambio la chilena ecuatoriana fue tomando su propia ruta con sus características, sin embargo esa misma caracterización –nos parece- le significó a la postre su desaparición pues terminó pareciendo un aire típico. Su compás se encuadró en 3/4, se mantuvo su movimiento ágil y su función bailable; su temática textual muchas veces incluía situaciones humorísticas como el caso del Mal casado o Naides me ronca. En la actualidad ya no se componen chilenas, en parte supongo porque éste género como queda dicho fue absorbido por el aire típico -también en ternario- que fue haciendo más difícil el identificarlo claramente como un género diferente, por ello muchas chilenas como el caso de Si no puedo olvidarte del compositor Armando Hidrobo o de Aldeanita enamorada de Ángel Honorio Jiménez constan en los discos indistintamente como aires típicos y alguna veces como chilenas, producto de que estos géneros empezaron a confundirse entre sí. Una de las últimas chilenas creadas, ya en el último tercio del siglo XX, corresponde al compositor Mesías Carrera que hizo su chilena titulada Manzanita.


Un
disco de pizarra grabado hacia 1940: Mal casado Chilena de Manuel Mantilla. Un ejemplo de cuando la chilena era ya un género ecuatoriano.
AUDIO disco de pizarra: Mal casado (chilena ecuatoriana)/ Manuel Mantilla Cerón.

Mal casado
Manuel Mantilla Cerón
Chilena


/Cuando andaba enamorado de ti
no pensaba en que debía llorar,/ (bis)
/la amargura que debía tener
al perder mi soltería feliz/ (bis).


/Por eso cuando me miran que soy
tan mal casado con vos ,/ (bis)
/mi mama, mi taita con los demás,
familias no quieren ser/ (bis).
Tomado de: Mal casado (chilena) [grabación discográfica, disco de pizarra, 78 rpm.] / Manuel Mantilla Cerón. Benítez y Ortiz con el Grupo Típico Castro. Victor 83561-B. Registro compilado y digitalizado por Fidel Pablo Guerrero.

Para ver e imprimir en grande dar click sobre los gráficos de las partituras. Mal casado / Manuel Mantilla.
AUDIO midi: Mal casado (chilena ecuatoriana)/ Manuel Mantilla Cerón.


En otros contactos con Chile podemos señalar también que en el primer año del siglo XX, desde Chile llegaron varios músicos italianos que vinieron a dirigir el plantel musical fundado por Eloy Alfaro: el Conservatorio Nacional de Música. Entre ellos se contaba el ecuatoriano Pedro Pablo Traversari cuya preparación musical la hizo en aquel país y también la permanencia en ese país le permitió hacer algunos estudios investigativos en torno a la música chilena, con varias transcripciones de piezas populares (al final de este artículo incluimos un ejemplo).


Portada de la partitura del valse Chile y Ecuador de Emilio Banda.


Por su parte el compositor ecuatoriano Emilio Banda creó su vals Chile y Ecuador, opus 20, dedicada a los presidentes de ambas Repúblicas, Germán Riesco (1854 - 8 de diciembre 1916) y Leonidas Plaza (1865-1932); esta obra debió ser publicada entre 1901-1905, años en que estos mandatarios estuvieron regentando sus países.
En la primera mitad del siglo XX se dieron muchos otros contactos a través de presentaciones de artistas. En el Teatro Sucre se presentaron algunos eventos relacionados con este tema. Por ejemplo en los años 30’s se presentaron Los Huasos Chilenos de quienes incluimos un gráfico del programa de mano en su despedida; en el programa participaron los músicos ecuatorianos Dúo Villavicencio Páez y Los 2 Montuvios, dúo que vino desde Guayaquil.


Programa de la actuación que realizaría el conjunto chileno Los 4 Huasos, en el Teatro Sucre en 1934. Documento cortesía de Ximena Páez.


En 1936 se realizó en celebración del aniversario de la República de Chile la presentación de violinistas Soto Carvajal con la participación de muchos otros músicos locales.


Evento en el Teatro Sucre. En celebración del aniversario de la República de Chile, organizada por el concertista chileno Soto Carvajal y dedicada al excelentísimo Sr. Presidente Ingeniero Don Federico Páez, Sres. Ministros de Estado, Cuerpo Diplomático, Ejército y Aviación Ecuatorianos.
Hoy 18 de septiembre de 1936. A las 9 1/2 p.m.
El mejor programa presentado en la temporada. El Conjunto Radio Teatral. Al Meidine. Azucena Imperio. Armando Gómez, Emilio Santos, Música Ecuatoriana, por el estupendo Trío Echeverría- Iturralde-Guerrero que prestan su concurso por tr
atarse de Artistas Chilenos.
Gran Orquesta con músicos ecuatorianos y extranjeros, que se han prestado galantemente por tratarse de Chile.
La Orquesta Sarrín con música cubana. Estreno de una gran revista con música popular chilena. Inauguración del Casino del Teatro Sucre. Cena en L´Ermitage.


Pasando a otro asunto. Uno de los pedagogos destacados que ha tenido en Ecuador es Emilio Uzcátegui (1899-1986), autor de una gran cantidad de bibliografía sobre educación. Uzcátegui estudió inicialmente música en Chile y es autor de una obra histórico musical muy importante sobre los compositores y músicos chilenos; en Ecuador fue nombrado Director del Conservatorio Nacional de Música.

A propósito de una nota periodística aparecida en El Combate, en la que a Emilio Uzcátegui no se concedían las condiciones suficientes para ser director del Conservatorio, él respondiendo a la alusión nos entrega interesantes informaciones de su relación con la música chilena:
“Por último, no por vanidad, sino porque mi amigo Z.B. me niega el menor conocimiento musical, le he de hacer saber los siguientes datos objetivos. No soy un músico profesional; pero sí tengo orgullo de amante y algo conocedor de la música selecta. Estudié algunos años música. No solo piano, sino armonía y composición en el Conservatorio de Chile. Dos de mis grandes maestros fueron dos eximios músicos de renombre mundial, Enrique Soro y Humberto Allende, quienes me han honrado dedicándome composiciones suyas, como lo han hecho algunos otros músicos chilenos. Mi primer libro se titula “Músicos chilenos contemporáneos”, que tuvo gran acogida y hasta ahora lo citan. En La Nación de Santiago (5 XII 54), con motivo de la reciente muerte de Soro, transcriben una opinión de mi libro. Gastón Talamón, notable crítico argentino en la revista Nosotros (año XIII N° 126), dijo que éste es “un libro excelente y útil”, lamentaba que en su país no se hubiera escrito un libro similar y terminaba diciendo que he realizado “una labor meritoria y útil, prestando señalado servicio al arte y todos los que en el continente se dedican a estudios de arte”[. ..] Las revista Sucesos, Zigzag y muchas otras se ocuparon elogiosamente de mi libro y casi todo él ha sido reproducido en diferentes publicaciones como en Las Noticias, páginas de arte, de Santiago y en la revista chilena especializada “Música” de Aníbal Aracena,en la que colaboré en varias veces. En Chile se presentó una obrita teatral mía, cuyo arreglo musical también me pertenece, y hace muchos años también se llevó a escena en el Teatro Sucre, habiendo ejecutado al piano nada menos que el ex director del Conservatorio, maestro Luis H. Salgado, quien cuando el Conservatorio se anexó a la facultad de Filosofía, me manifestó que estaba muy bien, pues a él le constaba que yo entendía de música. También en el Ecuador he dado conferencias y escrito artículos sobre música y educación musical. En el tomo IV del excelente Boletín Latinoamericano de Música, del Instituto de Investigaciones Musicales de Montevideo, aparece mi retrato con esta leyenda “Eje ecuatoriano del americanismo musical”. Y no es esto todo, el señor Francisco Salgado, cuando fue Director del Conservatorio, solicitó mis servicios y los obtuvo con buena voluntad y en forma gratuita para dictar clases de Metodología aplicada a la Música, hecho del que hay constancia en la página 42 del Boletín del Conservatorio publicado con motivo de su cincuentenario.

El músico chileno Humberto Allende de quien se presentó en nuestro medio la obra LaVoz de las calles.

“[…] Yo presté al señor Luis H. Salgado la partitura La Voz de las calles” de mi propiedad, dando oportunidad para que esta maravillosa y moderna obra de Allende haya sido escuchada en Quito […]
"[…] Último dato: la Sociedad de Compositores de Chile me distinguió con la designación de Miembro Honorario”.
"Emilio Uzcátegui".
(Uzcátegui, Emilio. “Remitido para los ‘músicos’ de ‘Combate’”. En: [No consta. Posiblemente el periódico El Combate]. Quito, marzo, 1955. Colección Archivo Sonoro).
Hemos encontrado algunos artículos de Úzcátegui que datan de 1920 y que se publicaron en la revista chilena Música.

Foto de Emilio Uzcátegui y segmento de uno de sus artículos publicados en una revista chilena.

Entre los músicos ecuatorianos que fueron a Chile, además de Uzcátegui, apuntamos al cantante Alberto Valdivieso Alvarado “El Diablo Ocioso” (de quien ya dimos razón en otro artículo de este blog), Pedro Pablo Traversari, a quien se debe una panorámica histórica y algunas trascripciones de música chilena en su libro El Arte en América; y Luis Aguilar, violinista. En 1948 el compositor azuayo Corsino Durán viajó a varios países sudamericanos, entre ellos a Chile, con la finalidad de conocer las experiencias- de formación de orquesta sinfónicas pues en esa época el SEDAM y otros organismos musicales impulsaban la creación de una orquesta sinfónica nacional en Ecuador. Durán tomó contacto con la Casa Amarilla, editorial chilena que publicó algunas de sus obras: Tristes alegrías, Ñucanchicpac yarahui, Romanza ecuatoriana, etc. Tanto Durán como el compositor Juan Pablo Muñoz Sanz eran simpatizantes socialistas, al primero le correspondió la oportunidad de encontrarse y fotografiarse con Salvador Allende cuando el mandatario estuvo de visita en Quito, en 1971.


El Presidente de Chile Salvador Allende con el compositor ecuatoriano Corsino Durán. Fotografía tomada en la ciudad de Quito, en la visita del mandatario chileno, 1971.

Otro ecuatoriano célebre es el ex integrante del conocido grupo chileno Inti Illimani, Max Berrú (Cariamanga, Loja, 1942) quien es uno de los fundadores del conjunto y su participación –publicada en la revista chilena La Bicicleta, N° 35- es narrada del siguiente modo: “El fanatismo por el fútbol me llevó a Chile en 1962 y cuando en Guayaquil me estaba embarcando en la nave italiana Marco Polo, junté todo el dinero que llevaba en los bolsillos y le compré una guitarra a un viejito. Estudié ingeniería mecánica en la Universidad Técnica del Estado. Más tarde, cuando hacía la práctica de vacaciones en las minas de carbón de Lota, conocí a Jorge Coulon. Este encuentro casual ha marcado nuestras vidas, empezamo
s a cantar juntos ese mismo día. Al poco tiempo estaba viviendo en su casa donde conocí a la que es hasta hoy mi compañera. El garaje de dicha casa se transformó rápidamente en el taller del Inti Illimani”.

Dar click para ver en grande.

En los años sesentas también, por unos días, el Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, dirigido por Carlos Bonilla Chávez, viajó en 1964 a ciudades chilenas.Invitación de la Asociación Coral Chilena al Festival de Coros que se realizó en Talcahuano, Concepción y Santiago. El coro estaba integrado por 49 personas. El repertorio que se llevó incluía: Danzante de Gerardo Guevara, Lamparilla (pasillo) de Miguel Ángel Casares, Apamuy shungu, Taita Quishpe, Pobre corazón (sanjuanito), Sombras (pasillo), Romance de mi destino (pasillo), Vasija de barro (danzante), El Chulla quiteño (pasacalle), Tunday tunday señora (sanjuanito), Como si fuera un niño (pasillo). Al Coro se le concedería la nominación de Coro Regalón, con el que se designaba al coro más popular del evento.

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Recorte de prensa que da cuenta de la actuación del Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Chile.

Para finalizar esta corta panorámica vamos a nombrar algunos músicos chilenos que recordamos y que viven o estuvieron de paso en Ecuador: Pedro Pino, integrante de los grupo Amauta, Araucanto, Taxo y Umbral vivió 25 años en nuestro país, aquí mantuvo actividades musicales relacionadas a la docencia, como arreglista y como instrumentista; Tomás Lefever músico vanguardista estuvo un tiempo en Quito en los años
80’s; Los Altiplano de Chile, comandados por Mauricio Vicencio, viven en la ciudad de Quito. También conocimos a Hugo Giannini, un pianista de grandes condiciones que fue maestro del Conservatorio Nacional de Música y de otros centros musicales (desapareció hace algo como dos años y no se supo más de él). Guillermo Cárdenas, director de coro que preparó coros en Loja y Guayaquil; Mario Baeza, director de coro, en Quito fue director del Coro del Banco Central del Ecuador si la memoria no me falla. Otros músicos: Mario Manque, Juan Paredes, Julio Araya, los integrantes del grupo Barro y habrán muchos otros que se nos escapan...


El autor del pres
ente artículo al extremo derecho, cuando integraba el grupo musical Araucanto (Pedro Pino y Carola Aspee, chilenos). Años 80’s en la Concha Acústica de la Villa Flora, en Quito.

AUDIO El derecho de vivir en paz / Víctor Jara. Intérpretes: Araucanto. Registro casero.


Para despedirnos hasta la próxima ocasión que escribamos (que será en algún tiempo pues vamos a estar ocupados con el portal de Conmúsica: http://ecuadorconmusica.com) vamos a incluir dos partituras de música chilena. Una compilada por Pedro Pablo Traversari titulada Cueca antigua, que se encuentra en un manuscrito realizado en 1903 y otra que se publicó en EEUU del compositor ecuatoriano Ricardo Romero, titulada Para bailar la Cueca (adjuntos se encuentran los audios en midi para que puedan apreciar las obras).
Chile y Ecuador, junto con otros países del continente, han constituido importantes lazos históricos y musicales, lazos que nos estrechan como pueblos y que nos permiten comprender que los países si bien con delimitaciones político geográficas, culturalmente las sobrepasan y se hermanan en su riqueza musical.

Para ver e imprimir en grande dar click sobre los gráficos de las partituras. Cueca antigua / Pedro Pablo Traversari, compilador. 1903.



AUDIO midi: Cueca antigua / Pedro Pablo Traversari, compilador. 1903.


Para ver e imprimir en grande dar click sobre los gráficos de las partituras. Para bailar la cueca / Ricardo Romero.



AUDIO midi: Para bailar la cueca / Ricardo Romero. Dar click en play.

1 comentario:

  1. Que bello saber todo esto!
    Soy chileno, estudié producción musical y ahora he estado instruyéndome sobre folklore y música latinoamericana, por estos días en particular de Ecuador.
    Haré un viaje por Latinoamerica e intentaré registrar folklore y tradiciones entre otras cosas por cada país.
    Es posible contactarlo de una forma más directa Fidel?
    Me encantaría poder hacerle algunas preguntas respecto a la actualidad del folklore ecuatoriano, localidades, focos y músicos/personajes vivos del folklore, etc
    Un abrazo afectuoso

    Cristóbal De la Cuadra
    Juglar.celta@gmail.com
    facebook.com/juglarprog

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